La factura por la crisis de salud mental escolar ya llegó
En Tantita Tinta siempre hemos dicho que el mundo digital tiene sus bemoles, pero lo que acaba de suceder en Kentucky, Estados Unidos, marca un antes y un después. Imagina que, de pronto, las plataformas que usas para ver videos o scrollear antes de dormir se ven obligadas a soltar los billetes para reparar el daño que, según las autoridades escolares, han causado en los estudiantes.
Estamos hablando de un acuerdo histórico de 27 millones de dólares, lo que equivale a unos 490 millones de pesos mexicanos. Pero, ¿por qué? Todo inició por una demanda de un distrito escolar rural en el condado de Breathitt, que alzó la voz para decir que la adicción a las redes sociales no es solo un mito de los padres preocupados: es una crisis de salud pública que está drenando los recursos de las escuelas.
¿Quién paga qué en este lío?
El desglose de este pago es bastante revelador sobre quiénes cargan con más peso en la balanza de la responsabilidad:
- Meta Platforms (Facebook e Instagram): Encabeza la lista con 9 millones de dólares (aprox. 163 millones de pesos).
- Snap y TikTok: Se pusieron de acuerdo para pagar 8 millones de dólares cada una (alrededor de 145 millones de pesos por cabeza).
- YouTube (Google): Negoció un pago de poco más de 2 millones de dólares (unos 36 millones de pesos), siendo la única empresa que, además, se comprometió a dar capacitación a docentes para aprovechar mejor la plataforma en el salón de clases.
Un problema que va más allá de un simple berrinche
Para que te des una idea del impacto, el pago único que recibieron supera en un 8% el presupuesto anual completo del distrito escolar, que es de unos 450 millones de pesos. El superintendente local, Phillip Watts, confesó que perdía hasta el 20% de su tiempo lidiando con broncas derivadas de las redes sociales. Por su parte, la exdirectora de la preparatoria, Carolyn McDaniel, fue más allá: confesó que sus subdirectores pasaban la mitad de su jornada atendiendo problemas de acoso en línea, vandalismo y estudiantes grabando peleas para subirlas a sus perfiles.
En Tantita Tinta, nos queda claro que esta batalla apenas comienza. Aunque estas empresas prefirieron pagar para evitar irse a juicio en California, en la fila hay más de 1,300 distritos escolares que ya pusieron su demanda. Se estima que, si las cosas salen mal para los gigantes tecnológicos, podrían terminar desembolsando hasta 7.2 billones de pesos en total.
¿La era de la responsabilidad tecnológica?
Las acusaciones son duras: desplazamiento ilimitado, reproducción automática y algoritmos que, según los demandantes, son tan adictivos como los cigarrillos. La pregunta es: ¿será suficiente con estos pagos? Por lo pronto, el juicio de Kentucky sirvió como un caso de prueba, o lo que los abogados llaman un bellwether. Las empresas, como era de esperarse, aseguran que seguirán invirtiendo en salvaguardas para los usuarios, pero el daño institucional ya está hecho.
La historia no termina aquí. Mientras esto pasa en las escuelas rurales, hay juicios estatales en puerta donde se buscan sanciones estratosféricas de hasta 720 mil millones de pesos. ¿Estamos ante el principio del fin de la era del ‘todo se vale’ en el algoritmo? Estaremos muy pendientes de lo que pase en los próximos meses, porque como bien sabes, en la era digital, la tinta siempre deja huella.
Fuente: Bloomberg Tecnologia