La guerra cambió para siempre: ¿Autonomía total?
En Tantita Tinta siempre nos hemos preguntado qué tan cerca estamos de los escenarios que solo veíamos en la ciencia ficción. Pues bien, prepárate, porque esa línea que pensábamos que era inamovible acaba de ser cruzada. Recientemente, se confirmó un hito que, más allá de lo militar, nos deja helados: el primer caso documentado de drones operando bajo un modo de autonomía total, bautizado —muy apropiadamente— como ‘modo Terminator’.
¿Cómo funciona este ‘modo Terminator’?
El escenario fue el frente de batalla en Bakhmut y Chasiv Yar durante 2024. Según Alexander Kokhanovsky, CEO de la firma ucraniana Aero Center, el proceso es tan sencillo como escalofriante: se lanzan 10 drones, estos vuelan entre 3 y 5 kilómetros hacia territorio enemigo, patrullan durante unos 10 minutos y, al activar el modo autónomo, ejecutan su misión sin que ningún humano mueva un solo dedo.
Lo más perturbador no es solo la tecnología, sino la falta de control. Kokhanovsky lo dejó claro: “Simplemente lo lanzamos y sabemos que todo quedará muerto. No hay conexión, no hay video, nada”. Es, en esencia, una caja negra de destrucción que toma sus propias decisiones sobre qué es un blanco y qué no.
Las consecuencias de un ataque sin rostro
Aunque el Ministerio de Defensa de Ucrania ha preferido mantener un perfil bajo, describiendo esto como un experimento aislado, el impacto en la ética de la guerra es masivo. Hasta ahora, la norma en el conflicto —y en el derecho internacional— es que un humano debe estar presente para apretar el gatillo, al menos a través de una pantalla. Esto asegura que se cumplan tres principios fundamentales:
- Distinción: Poder diferenciar entre un combatiente y un civil.
- Proporcionalidad: Asegurar que el ataque no cause daños excesivos.
- Precaución: Minimizar el riesgo de daños colaterales.
Cuando un dron recibe la instrucción de que “todo lo que se mueva en esta zona debe morir”, la capacidad de juicio desaparece. El equipo de Tantita Tinta analiza esto con preocupación: estamos ante armas que no tienen escrúpulos ni moral, solo algoritmos de reconocimiento de objetivos.
El futuro de la chamba militar
Aunque se reportó que en esta ocasión los drones eliminaron un camión y a un par de soldados, la puerta queda abierta a una nueva carrera armamentista. Si hoy hablamos de drones que cuestan una fracción de un tanque (cuyo valor puede superar los 100 millones de pesos mexicanos, dependiendo del modelo), estamos viendo cómo la tecnología autónoma abarata la guerra y la vuelve mucho más deshumanizada.
La gran pregunta que queda en el aire es: ¿quién se hace responsable si un algoritmo se equivoca? Por ahora, no hay leyes claras que regulen el uso de inteligencia artificial letal, pero el ‘modo Terminator’ ya es una realidad que pisa fuerte. En Tantita Tinta estaremos muy pendientes de cómo evoluciona este lío, porque, siendo honestos, la tecnología avanza mucho más rápido que nuestra ética para controlarla.
Fuente: Espinof