El error de Daemon: ¿Por qué este descuido en ‘La casa del dragón’ podría costarle el trono?

¿La soberbia de Daemon está cegando a los Negros?

En Tantita Tinta sabemos que cuando se trata de la Danza de los Dragones, un pequeño error puede significar la diferencia entre portar la corona o terminar en la hoguera. La tercera temporada de La casa del dragón no nos da tregua y cada capítulo se siente como una partida de ajedrez donde las piezas, a veces, se mueven de forma sospechosa.

Si eres seguidor de la serie, seguro notaste el drama en el tercer episodio: Daemon logra una supuesta victoria táctica al hacer que Ormund Hightower se rinda. Pero, como suele pasar en Poniente, no todo lo que brilla es oro. El comandante Hightower le aplicó la clásica “estafa maestra” entregándole un heredero falso en lugar del verdadero Daeron Targaryen. Y ahí, amigos, es donde la cosa se pone color de hormiga.

El agujero de guion que no deja dormir a los fans

El punto de quiebre que estamos analizando es este: si Daemon tenía capturado a Daeron, ¿por qué rayos no se llevó también a su dragón? Para muchos, esto parece un vacío en la lógica de la serie, pero en Tantita Tinta nos gusta escarbar más profundo. ¿Fue un error de dedo de los guionistas o la prueba definitiva de que Daemon está perdiendo el toque?

Hay varias teorías sobre la mesa que podrían explicar este movimiento (o falta de él):

  • El vínculo roto: Daemon pudo haber subestimado la amenaza, creyendo que separar al jinete de su bestia era suficiente para dejarlo fuera de combate.
  • Respeto por la sangre: A pesar de ser un personaje sumamente polémico y, seamos sinceros, bastante despiadado, Daemon guarda un respeto casi religioso por los dragones. Para él, lastimar o matar a uno es como profanar el legado de su propia familia.
  • La logística de los jinetes: Controlar a estas bestias no es como pasear un perrito por el parque. Se requieren cuidadores especializados. Es posible que el hombre herido que aparece al final fuera un intento desesperado de capturar a la criatura, aunque la serie no se haya tomado el tiempo de explicárnoslo con manzanas.

La soberbia, el peor enemigo de un Targaryen

Lo cierto es que esta decisión encaja perfectamente con la personalidad de Daemon. Su confianza es tan grande que raya en lo patológico; siempre cree que tiene el control total, incluso cuando le están viendo la cara. Infravalorar a sus enemigos ha sido la tumba de muchos grandes estrategas en esta historia, y Rhaenyra, quien empieza a ver que gobernar es un dolor de cabeza constante, pronto podría pagar las consecuencias de los aires de grandeza de su tío.

¿Es un error de guion real o una genialidad narrativa que nos muestra la caída en desgracia de Daemon? Solo el tiempo lo dirá. Lo que sí sabemos es que en el mundo de George R.R. Martin, los pequeños descuidos suelen volverse problemas de proporciones épicas. Mientras tanto, en Tantita Tinta seguiremos al pendiente de cada movimiento, porque si algo hemos aprendido, es que en esta guerra nadie está a salvo.

Fuente: Espinof


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