Un punto de encuentro inesperado en la historia criminal de México
En Tantita Tinta siempre nos hemos preguntado qué tan delgada es la línea que separa la política de las sombras. Recientemente, un dato ha vuelto a sacudir las conversaciones sobre la seguridad en nuestro país: la extraña coincidencia entre Felipe Calderón y Joaquín “El Chapo” Guzmán al apuntar hacia el mismo objetivo: Ernesto Ruffo Appel, el primer gobernador panista de Baja California.
Aunque parecen mundos opuestos —el expresidente de México y el exlíder del Cártel de Sinaloa—, ambos compartieron una sospecha que, en su momento, fue un escándalo a voces: los presuntos nexos de Ruffo con el Cártel de los Arellano Félix. ¿Cómo es que dos figuras tan antagónicas terminaron alineadas en esta narrativa? Vamos a desmenuzarlo.
Los antecedentes: De la confesión a la red social
Para entender este lío, hay que remontarse a 1993. Tras su captura en Guatemala, “El Chapo” Guzmán lanzó una serie de declaraciones que quedarían para la posteridad judicial. En sus confesiones, el capo no se guardó nada y señaló directamente que Ernesto Ruffo mantenía una relación de protección con los hermanos Arellano Félix, quienes dominaban la plaza de Tijuana con mano de hierro.
Décadas después, en 2017, el expresidente Felipe Calderón rescató este fantasma del pasado mediante un tuit, donde dejó entrever que las sospechas sobre posibles colusiones en la política bajacaliforniana no eran solo cuentos de pasillo, sino temas que marcaron la agenda de seguridad de hace años. Para nosotros en Tantita Tinta, resulta fascinante —y hasta inquietante— ver cómo expedientes guardados bajo llave en el archivo muerto vuelven a cobrar vida para recordar que la política mexicana suele tener giros de guion dignos de serie de plataforma de streaming.
¿Por qué importa esto hoy?
- La sombra de la duda: El señalamiento no es menor, pues Ruffo representaba la llegada de la alternancia democrática en México.
- Intereses cruzados: Que un criminal y un jefe de Estado coincidan en un señalamiento nos obliga a cuestionar la veracidad de la inteligencia que se manejaba en los años 90.
- El peso del pasado: Estas declaraciones refuerzan la idea de que la lucha contra el narcotráfico ha estado siempre salpicada por acusaciones que, con el tiempo, se convierten en parte del folklore político nacional.
La realidad de los hechos
Más allá del drama mediático, este tipo de revelaciones nos invitan a reflexionar sobre la importancia de la transparencia. ¿Hasta dónde llegan los vínculos entre el poder político y el crimen organizado? A veces, las respuestas están escondidas en documentos que, como si fueran tesoros, alguien decide desempolvar en el momento menos pensado.
En Tantita Tinta creemos que conocer la historia completa es la única forma de no repetir los mismos errores. Lo que ocurrió en Baja California hace más de 30 años sigue siendo un recordatorio de que, en la política mexicana, nada es lo que parece y que las coincidencias, a veces, dicen mucho más que los discursos oficiales.
¿Tú qué opinas? ¿Crees que estas coincidencias son una prueba definitiva o solo un juego de espejos entre personajes poderosos? Queremos leerte.
Fuente: El Universal