Un hecho que sacude al gremio periodístico en Veracruz
La seguridad de quienes ejercen el periodismo en México vuelve a estar en el ojo del huracán. En Tantita Tinta, nos toca reportar una situación sumamente preocupante: la desaparición de Roxana Berenice Guzmán Ramírez, directora y reportera del medio local Pulso Informativo del Sureste. El caso ha encendido las alarmas no solo en el estado de Veracruz, sino en todo el país, tras la difusión de un video que pone la piel de gallina.
Todo ocurrió la mañana del pasado 2 de junio en el municipio de Nanchital. Lo que parecía ser una jornada de trabajo habitual para Roxana se vio interrumpida de manera violenta cuando un grupo de personas armadas irrumpió en su domicilio. La escena, que ya circula en redes sociales, muestra el momento exacto en que los agresores entran a la propiedad, hasta que uno de ellos se percata de la cámara y corta la grabación. Desde ese momento, el paradero de la periodista es incierto.
La respuesta de las autoridades y la exigencia de justicia
Tras la viralización de las imágenes, la Fiscalía General del Estado de Veracruz informó que ya se abrió una carpeta de investigación por el delito de privación de la libertad. Según las autoridades locales, una trilogía investigadora —conformada por fiscales, peritos y policías ministeriales— ya se encuentra trabajando en la zona para esclarecer los hechos y, sobre todo, para dar con el paradero de Roxana con vida.
Sin embargo, para organismos defensores de los derechos humanos y la libertad de expresión, como Article 19, la investigación debe ir más allá de los procedimientos básicos. La organización ha exigido de manera puntual que:
- Se considere la labor periodística de Guzmán como la línea de investigación principal.
- Se aplique de forma estricta el Protocolo Homologado de Investigación de Delitos contra la Libertad de Expresión.
- Se garantice la seguridad y el acompañamiento a la familia de la comunicadora.
Un entorno complicado para ejercer la palabra
En Tantita Tinta sabemos que el periodismo en México se ha convertido en una labor de alto riesgo. El caso de Roxana no es un hecho aislado; es parte de una preocupante tendencia de agresiones que sigue mermando la democracia y el derecho a la información. Apenas este año, hemos visto cómo colegas en otros puntos del país, como en San Luis Potosí, han alzado la voz denunciando censura y represalias bajo nuevas figuras legales que, lejos de proteger, parecen silenciar.
La desaparición de Roxana Guzmán nos recuerda lo vulnerables que son los reporteros, especialmente aquellos que trabajan en zonas locales, lejos de las grandes capitales donde a veces el reflector llega tarde. La pregunta que queda en el aire es: ¿hasta cuándo el costo de informar será la propia libertad?
Estaremos al pendiente de cualquier actualización que emitan las autoridades y nos unimos al llamado de justicia por nuestros colegas. La labor informativa es un pilar fundamental de nuestra sociedad, y nadie debería temer por su vida simplemente por cumplir con su chamba.
Fuente: Sopitas Geek