El día que Terry Pratchett le dio una cátedra de humildad (y sarcasmo) a J.K. Rowling

¿La madre de Harry Potter odia la fantasía?

Imagínate escribir una de las sagas literarias más rentables de la historia, vender millones de ejemplares en todo el mundo y, de repente, soltar en una entrevista que, en realidad, no eres fan de la fantasía. Esto fue exactamente lo que hizo J.K. Rowling en 2005, cuando estaba en la cima absoluta del éxito. En una charla para la revista TIME, la autora británica confesó que ni siquiera se dio cuenta de que estaba escribiendo una novela de fantasía hasta que el libro ya estaba en las estanterías.

“A ver, había unicornios, un castillo y quién sabe qué más, pero no lo vi venir”, comentó en su momento. Y es que, para Rowling, el mundo de los magos era más un vehículo para su historia que una pasión personal por el género. Incluso confesó no haber terminado nunca El Señor de los Anillos ni las crónicas de Narnia. En Tantita Tinta, nos preguntamos: ¿se puede reinventar un género sin haberlo devorado antes? La respuesta parece ser sí, pero eso le trajo un par de dolores de cabeza.

La respuesta legendaria: Cuando Pratchett sacó las garras

Si hay alguien que conocía el género de pies a cabeza, era Sir Terry Pratchett, el genio detrás de la inmensa saga Mundodisco. Para Pratchett, que dedicó su vida a elevar la fantasía a un nivel de sátira y filosofía brutal, las declaraciones de Rowling fueron, cuando menos, una ofensa a los escritores que llevaban años construyendo mundos complejos.

Pratchett no se guardó nada y publicó una respuesta en The Times que se volvió histórica. Con el ingenio que lo caracterizaba, le recordó a Rowling que la fantasía no empezó con Harry Potter y que los elementos mágicos son, usualmente, una pista bastante obvia:

  • “No soy el mayor experto del mundo, pero habría pensado que los magos, las brujas, los trols, las ranas de chocolate y el correo por lechuza le habrían dado alguna pista”, disparó el autor.

Para Pratchett, la fantasía siempre había tenido un “corazón oscuro” y una capacidad de crítica social que iba mucho más allá de lo superficial. En Tantita Tinta analizamos este momento como el choque definitivo entre la visión comercial de la literatura y el respeto profundo a la tradición narrativa.

¿Un cambio de rumbo necesario?

Después de cerrar el capítulo del “niño que vivió”, Rowling intentó alejarse de los hechizos y las varitas. Se lanzó de lleno al mundo del crimen y la novela negra con su serie de Cormoran Strike, escrita bajo el seudónimo de Robert Galbraith. Para muchos, este fue un movimiento inteligente para sacudirse el estigma de la fantasía que, al parecer, nunca le terminó de cuajar.

Lo curioso es que, mientras Rowling amasaba una fortuna que hoy se mide en miles de millones de pesos (considerando que su patrimonio ronda los mil millones de dólares, estamos hablando de unos 18 mil millones de pesos mexicanos), la crítica literaria seguía debatiendo si su falta de conexión con el género le restó valor artístico o si, simplemente, fue un golpe de suerte genial. Lo que es innegable es que la lección de Pratchett sigue vigente: la fantasía es mucho más que un castillo y un par de escobas voladoras.

¿Tú qué opinas? ¿Crees que un autor debe ser fan del género que escribe para hacerlo bien? En Tantita Tinta nos encantaría saber si eres de los que creen que la magia de Harry Potter fue una casualidad o una genialidad incomprendida.

Fuente: VidaExtra


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