El bosque secreto de la CDMX: Un oasis volcánico que no creerás que está dentro de CU

Un tesoro escondido entre piedras volcánicas

Si alguna vez has caminado por Ciudad Universitaria, seguramente te has maravillado con sus edificios icónicos y sus murales, pero, ¿alguna vez te has detenido a mirar qué hay más allá del concreto? En Tantita Tinta nos dimos a la tarea de explorar la Reserva Ecológica del Pedregal de San Ángel (REPSA), un espacio que parece sacado de otro planeta y que, aunque muchos pasan de largo, es el corazón palpitante del sur de la CDMX.

Este bosque no es el típico parque con pasto bien cortadito; es un ecosistema resiliente que nació tras la furia del volcán Xitle hace unos 1,600 años. Imagina un lugar donde la lava basáltica moldeó el terreno y, contra todo pronóstico, la vida se abrió paso entre las rocas. Es, básicamente, un desierto y un bosque abrazándose en pleno campus universitario.

¿Cómo sobrevivió este ecosistema?

La historia de la REPSA es de lucha pura. Tras la erupción, la lava cubrió cerca de 80 kilómetros, desde las faldas del Ajusco hasta las zonas cercanas a Texcoco. Durante siglos, este lugar fue visto como un terreno estéril, pero figuras como Luis Barragán y Diego Rivera fueron de los primeros en alzar la voz sobre su valor estético y natural. Sin embargo, el crecimiento urbano desmedido casi acaba con él. Fue hasta 1983, gracias a la terquedad (en el buen sentido) de estudiantes y académicos, que se logró decretar como área protegida.

Hoy, el lugar mide unas 237 hectáreas, aunque lamentablemente está fragmentado en 41 “islas” de piedra debido a la mancha urbana. Es un recordatorio constante de que, si no cuidamos nuestra naturaleza, el concreto termina devorándolo todo.

Biodiversidad que te vuela la cabeza

Lo que hace especial a la REPSA para nosotros en Tantita Tinta no es solo su historia, sino la cantidad de vida que alberga. Aquí coexisten microclimas que permiten que convivan helechos húmedos con plantas que aman el sol inclemente. Estamos hablando de un hogar para casi 1,000 tipos de animales:

  • Insectos: Más de 800 especies, desde mariposas hasta arañas curiosas.
  • Mamíferos: Zorras grises, tlacuaches y murciélagos que se pasean como dueños del lugar.
  • Reptiles: La famosa víbora de cascabel del Pedregal, que es la verdadera jefa de la zona.

Además, cuenta con 370 especies de plantas, destacando el “palo loco”, que florece únicamente cuando los días de lluvia se terminan, y orquídeas que no vas a encontrar en ningún otro lugar del planeta.

¿Te animas a visitarlo?

Si quieres salir del caos y respirar aire (un poco más) limpio sin gastar una fortuna, esta es tu mejor opción. La entrada es prácticamente gratis; solo necesitas lo que te cueste el pasaje del Metrobús hasta la estación Universidad. Puedes empezar tu ruta por el área del Espacio Escultórico, que es el punto de entrada perfecto para conectar con el paisaje.

Recuerda que, aunque hay zonas restringidas para proteger a los habitantes del bosque, los senderos abiertos son ideales para una caminata larga. Eso sí: llévate unos tenis cómodos, hidrátate bien y, sobre todo, no dejes rastro. Es un privilegio tener un pulmón verde así de vivo en nuestra ciudad, ¡vamos a respetarlo!

Fuente: Sopitas Cosas


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