La noche en Querétaro tuvo de todo: drama, VAR y un Toluca que se negó a morir
Si usted pensaba que la jornada de media semana sería un trámite tranquilo, el partido entre Querétaro y Toluca vino a decirle que, en el futbol mexicano, la tranquilidad es un mito. En Tantita Tinta nos encanta seguirle la pista a estos juegos que parecen escritos por un guionista de telenovelas, y lo que vivimos en La Corregidora fue, simple y sencillamente, una montaña rusa emocional.
Un arranque que prometía chispas
Desde el silbatazo inicial, ambos equipos saltaron a la cancha con la urgencia de quien sabe que los puntos valen oro. Alexis Vega, siempre protagonista, se encargó de ponerle sabor al partido apenas al minuto 18, cuando se llevó una tarjeta amarilla por un contacto sobre Duarte. Fue el aviso de que el juego iba a estar ríspido, con los ánimos a tope y los tacos bien puestos.
Sin embargo, el guion cambió radicalmente al minuto 30. Una entrada de Diego Barbosa fue revisada por el VAR y, tras el análisis, el silbante decidió mostrarle la roja. Toluca se quedaba con diez hombres y, como es costumbre en estos escenarios, los pronósticos empezaron a llover: ¿aguantarían los Diablos la presión de un Gallos Blanco que olía sangre?
La genialidad brasileña
Cuando parecía que el muro choricero iba a caer, apareció Helinho. Al minuto 65, el brasileño tomó el balón en un tiro libre que, para ser honestos, parecía más una oportunidad de práctica que una amenaza real. Pero no. Con una pincelada de talento, dibujó un arco perfecto por encima de la barrera para incrustar el balón directo en el ángulo. Un golazo que nos hizo levantarnos del asiento y reconocer que, a veces, la calidad individual vence a cualquier estrategia colectiva.
Empate, drama y el toque final de Viñas
Querétaro no se quedó de brazos cruzados. Al 70′, Santiago Homenchenko aprovechó su altura y, con un cabezazo certero, igualó los cartones 1-1. La Corregidora explotó y por un momento sentimos que la proeza del Toluca se esfumaría.
Pero el destino tenía guardado un último acto. Federico Viñas, el hombre que no sabe perdonar cuando la presión aprieta, fue derribado en el área al 87′. El VAR volvió a entrar en acción, el penal se marcó y Viñas, con la sangre fría de un veterano, definió el 1-2 definitivo al 89′.
¿Qué nos deja esta victoria?
Para nosotros en Tantita Tinta, este triunfo de Toluca es una declaración de intenciones. Jugar con diez hombres durante tanto tiempo y salir con los tres puntos de una cancha tan complicada como la de Querétaro no es suerte; es carácter. Mientras que a los Gallos les tocará ajustar las tuercas para no dejar escapar partidos donde tuvieron todo para ganar, los Diablos demuestran que, con orden y piezas clave como Viñas o Helinho, están para pelear en la parte alta de la tabla.
Al final del día, esto es la Liga MX: un espectáculo donde el VAR nos quita la paz, pero nos regala momentos que nos mantienen pegados a la pantalla hasta el último segundo. ¡Así da gusto!
Fuente: Mediotiempo