¡Ajolotemanía en la CDMX! 100 esculturas monumentales invaden la ciudad

El ajolote se apodera de las calles: Arte que nos recuerda lo que estamos perdiendo

Si has caminado últimamente por el Centro Histórico o te has dado una vuelta por el lado sur de la capital, es probable que te hayas topado con unos invitados muy especiales. No, no es una invasión alienígena, ¡son 100 ajolotes monumentales que han llegado a tomarse la Ciudad de México! En Tantita Tinta nos encanta cuando el arte sale de las galerías y se planta en las banquetas, y esta vez, el protagonista es nuestro embajador favorito: el ajolote.

El proyecto, bautizado como “Ajolotes en el Corazón”, no es solo una oportunidad para tomarte la selfie más instagrameable del año; es un grito de auxilio y un recordatorio de la riqueza natural que guardamos en nuestros humedales. Con 100 esculturas intervenidas por artistas y colectivos locales, la expo busca conectar a los chilangos con su pasado lacustre y, de paso, meternos el chip de la conservación.

¿Dónde encontrar a estos pequeños (y no tan pequeños) gigantes?

La logística es sencilla, así que no hay pretexto para perdérselos:

  • Embarcadero de Cuemanco: Aquí inició la aventura con las primeras 20 piezas, incluyendo una majestuosa escultura de bronce de 2 metros de altura creada por la artista Edysa Ponzanelli.
  • Plaza Tlaxcoaque: El corazón de la expo con 74 esculturas que estarán decorando este espacio del Centro Histórico hasta finales de septiembre.
  • Museo de la Ciudad de México: Si quieres una experiencia más formal, lánzate a Pino Suárez 30 y completa tu recorrido.

La Plaza Tlaxcoaque es, sin duda, la parada obligada. Está súper accesible cerca de las estaciones Pino Suárez y San Antonio Abad. Lo mejor de todo es que es una muestra totalmente gratuita al aire libre, perfecta para ir en familia o con los cuates después de la chamba.

Más que una cara bonita: El ajolote y su valor real

A veces, entre tanto tráfico y ruido, olvidamos que bajo el asfalto de esta ciudad hubo un sistema de canales impresionante. El ajolote —del náhuatl axolotl o “monstruo de agua”— no es solo un animalito curioso que se regenera; es un símbolo de resistencia. Para nosotros en Tantita Tinta, es fascinante pensar que estos seres, vinculados al dios Xólotl en la mitología azteca, siguen sobreviviendo a duras penas en Xochimilco.

Y es que la situación es seria: su hábitat se reduce cada día. Por eso, proyectos como este, sumados a los esfuerzos de conservación que se realizan en lugares como el Anfibium en Chapultepec o el Axolotitlán en Álvaro Obregón, son vitales. No se trata solo de ver esculturas bonitas, sino de entender que si el ajolote desaparece, perdemos una parte fundamental de nuestra identidad.

¡Date una vuelta y apoya el arte!

Más de 90 creadores pusieron su visión y su técnica para transformar estas figuras en lienzos de identidad, historia y color. Cada pieza narra algo distinto, desde leyendas prehispánicas hasta visiones contemporáneas sobre la crisis climática. Ir a verlos es una forma de validar el trabajo de los artistas mexicanos y de mantener viva la conversación sobre el medio ambiente.

Así que ya sabes, la próxima vez que pases por el Centro o andes por Xochimilco, busca a estos ajolotes. Haz el esfuerzo de desconectarte un poco del celular, admira los detalles de las esculturas y, sobre todo, recuerda que cuidar su hogar en los canales es responsabilidad de todos los que habitamos esta gran metrópoli.

Fuente: Sopitas Cosas


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