Amor, estilo y un toque de nostalgia en el corazón de Italia
En Tantita Tinta siempre decimos que las mejores historias comienzan en los lugares más inesperados, y la de Chiara Pino y Riccardo Ganelli no es la excepción. Lo que empezó hace nueve años como un encuentro fugaz en un bar de Lecce, terminó consolidándose como un romance de película en Milán, la ciudad que hoy llaman hogar y donde han hecho crecer su proyecto más querido: el famoso Bar Nico.
Un compromiso fuera de lo común
Si algo nos encanta en el equipo editorial, es cuando las parejas se salen del guion tradicional. Nada de anillos de compromiso convencionales: Riccardo le propuso matrimonio a Chiara en la intimidad de su casa con una pieza de JW Anderson en forma de rana, haciendo un guiño absoluto a la personalidad de ella. ¿Romántico? Demasiado.
El gran día: entre la arquitectura histórica y el encaje francés
La ceremonia civil se llevó a cabo en la espectacular Sala de los Espejos del Palacio Real de Milán. Para la ocasión, Riccardo eligió un look de Maison Margiela, rompiendo esquemas con una pajarita desatada que gritaba personalidad. Pero Chiara se llevó todos los reflectores con una joya de vestido.
Tras una búsqueda incansable, la novia optó por un diseño vintage a medida de 1920, un taller milanés especializado en piezas con historia. Se trata de un vestido de los años 30 elaborado con un delicado encaje de Chantilly francés, con mangas abullonadas y un tono nude que se alejaba del blanco tradicional. Combinado con zapatos Valentino y pendientes de perlas de su abuela, el look fue una cátedra de estilo atemporal.
Una celebración a medida: de los viñedos a la fiesta
Tras dar el “sí”, los 105 invitados se trasladaron a la Cascina Lago Scuro, una joya arquitectónica del siglo XV cerca de Cremona. Aquí es donde la cosa se pone interesante para los amantes de la buena vida:
- Gastronomía de altura: El menú incluyó delicias como provola a la brasa, pizzas al horno de leña y risotto a la Bergese.
- Vinos de etiqueta: La selección, curada personalmente por los novios, incluyó botellas de alta gama como un Domaine Grivot Goisot 2019 y un Barolo Federico Scarzello 2020.
- El toque especial: Nico, su galgo afgano, no pudo faltar a la cita, siendo parte esencial del clan familiar.
La fiesta, que se extendió hasta las 2 de la mañana, fue una mezcla perfecta de música electrónica y clásicos italianos que hicieron vibrar a todos los presentes. Para nosotros en Tantita Tinta, lo más destacable es la autenticidad: al rodearse de amigos para organizar cada detalle, desde el video hasta la música, lograron que el evento no se sintiera como un catálogo de revista, sino como una fiesta real y cargada de cariño.
Es inspirador ver cómo una pareja puede transformar su pasión compartida por el vino y la moda en una vida juntos, sin perder ese toque artesanal y humano que hoy, lamentablemente, a veces se pierde en los eventos masivos. ¡Salud por los novios!
Fuente: Vogue