Un guion digno de Hollywood, pero en la vida real
En Tantita Tinta siempre decimos que la realidad supera a la ficción, pero esto ya es pasarse de la raya. Imagina invertir años de tu vida y una fortuna en una película bélica de alto calibre, solo para que, de la noche a la mañana, desaparezca de unas oficinas de máxima seguridad. Pues eso es exactamente lo que le pasó a Simon Afram, productor de Fortitude, una cinta que prometía ser un éxito con Nicolas Cage y Ben Kingsley a la cabeza.
¿Qué rayos pasó con la película?
Todo comenzó cuando Netflix recibió la película para evaluar su posible distribución. Según reportes, el material fue entregado en junio pasado. El protocolo indicaba que la plataforma debía revisar el contenido y, posteriormente, eliminar los archivos. Sin embargo, unos días después, la sorpresa no fue un contrato firmado, sino una noticia digna de película de espionaje: Netflix informó que una buena cantidad de discos duros habían sido robados de sus oficinas en Los Ángeles.
Aquí es donde el drama escala. Afram alega que, a diferencia de lo que asegura la plataforma, los archivos no estaban protegidos con cifrado alguno, lo que dejaba la cinta vulnerable a cualquiera con un poco de conocimiento técnico. Estamos hablando de una inversión de unos 850 millones de pesos mexicanos (aproximadamente 45 millones de dólares de aquel entonces), una cifra que cualquier productor defendería con uñas y dientes.
La batalla legal: 105 millones de dólares en juego
La situación ha llegado a niveles críticos. Afram ha interpuesto una demanda ante un tribunal federal de California exigiendo una indemnización de al menos 2 mil millones de pesos mexicanos (105 millones de dólares). Por su parte, Netflix no se ha quedado de brazos cruzados. La plataforma asegura que están colaborando con equipos de seguridad y monitoreando sitios de piratería para evitar filtraciones, pero califican la actitud del productor como una “extorsión hostil”.
¿Qué es Fortitude y por qué nos importa?
Fortitude narra una historia basada en hechos reales sobre agentes británicos que fueron clave en la Segunda Guerra Mundial. El elenco es de primer nivel: además de Cage y Kingsley, veríamos a Matthew Goode, Ron Perlman y Michael Sheen. Para los fans del cine bélico, la pérdida de este proyecto no es solo un lío de abogados, es un posible tesoro cinematográfico que podría nunca ver la luz.
Desde nuestra redacción en Tantita Tinta, nos preguntamos: ¿lograrán recuperar el material o estamos ante la pérdida definitiva de una producción que pudo marcar época? Mientras la pelea legal continúa, nosotros seguiremos atentos a este lío que demuestra que, a veces, la chamba más arriesgada no está frente a la cámara, sino en la seguridad de los archivos digitales.
Fuente: Espinof