El oscuro negocio detrás de los contratos energéticos
La justicia internacional no descansa, y en Tantita Tinta le seguimos la pista a uno de esos casos dignos de serie de plataforma de streaming. Un ciudadano de origen mexicano, identificado como Javier Aguilar, de 52 años, fue sentenciado a cuatro años de prisión en Estados Unidos tras comprobarse su participación en una red internacional de sobornos que salpica directamente a gigantes energéticos como Pemex y la ecuatoriana Petroecuador.
Para poner las cifras sobre la mesa en nuestra moneda, estamos hablando de un verdadero desfalco. Además de pasar los próximos años tras las rejas, un juez determinó que Aguilar deberá pagar la jugosa cantidad de 142 millones 600 mil pesos mexicanos (aproximadamente 7.13 millones de dólares) en calidad de decomiso, sumando además una multa cercana a los 2 millones de pesos (100 mil dólares). Por si fuera poco, una vez que cumpla su condena en territorio estadounidense, será deportado de regreso a nuestro país.
¿Cómo operaba esta red de corrupción corporativa?
El Departamento de Justicia de Estados Unidos destapó la cloaca señalando que, entre 2015 y 2020, Aguilar y su red de cómplices se metieron de lleno en prácticas más que turbias. ¿El objetivo? Asegurar jugosos contratos para Vitol Inc., una de las empresas de comercialización de energía y materias primas más grandes a nivel global, donde el sentenciado trabajaba como operador comercial desde su oficina en Houston.
Pero, ¿cómo le hacían para saltarse las reglas? El modus operandi incluía:
- Empresas fachada para mover el dinero sin levantar sospechas.
- Contratos falsos que simulaban servicios que jamás se prestaron.
- Facturas ficticias para justificar los movimientos millonarios ante los departamentos de contabilidad.
Para nosotros en Tantita Tinta es claro que la ambición no tiene límites: en México, la red soltó alrededor de 12 millones de pesos (unos 600 mil dólares) destinados a dos funcionarios de una filial de Pemex (específicamente Pemex Procurement International), todo con la intención de amarrar contratos relacionados con el codiciado suministro de gas etano.
El tentáculo internacional: De México hasta Ecuador
El drama no paró en tierras aztecas. Del otro lado del continente, en Ecuador, el esquema de corrupción buscaba adjudicarse un contrato por la friolera de 6 mil millones de pesos (300 millones de dólares) para que Vitol participara activamente en la compra de fuel oil a Petroecuador. Las investigaciones apuntan a que los sobornos superaron en total el millón de dólares repartidos entre funcionarios de ambos países.
Este golpe judicial no es aislado. Cabe recordar que, desde 2020, la propia empresa Vitol admitió haber operado mediante prácticas corruptas no solo en México y Ecuador, sino también en Brasil, aceptando pagar una sanción histórica de 2 mil 700 millones de pesos (135 millones de dólares) a autoridades estadounidenses y brasileñas.
Las consecuencias de jugar sucio
Para el equipo de Tantita Tinta, este tipo de sentencias demuestran que las redes de corrupción transfronterizas eventualmente se caen como castillo de naipes. La condena de Javier Aguilar es apenas una ficha que cae dentro de una gigantesca investigación que sigue su curso. Al final del día, el negocio redondo terminó convirtiéndose en un boleto de ida a la cárcel y un pasaje de regreso a casa con antecedentes penales imborrables.
Fuente: Sopitas Cine y TV