El día que Hollywood no escuchó al maestro
En el universo de los fans del anime, existen errores, existen decepciones y luego, en un nivel completamente distinto, existe Dragonball Evolution. Aquella cinta de 2009 que pretendió llevar las aventuras de Goku al formato live-action se convirtió, casi de inmediato, en un símbolo de lo que sucede cuando la industria se desconecta por completo de su material original. En Tantita Tinta, hemos querido recordar este episodio no para echar más leña al fuego, sino para entender cómo el propio Akira Toriyama, creador de la saga, intentó evitar la catástrofe sin éxito.
Resulta que el legendario mangaka no fue ajeno a la producción. En una entrevista concedida a Asahi Shimbun Digital, Toriyama reveló que, desde las etapas tempranas, detectó que algo estaba terriblemente mal. Para él, el guion carecía de alma: “El guion tenía una comprensión demasiado limitada del mundo y sus características, y para colmo, tenía un contenido convencional que no me resultaba interesante”, confesó en su momento.
Una confianza que salió cara
Lo más frustrante de esta historia es que Toriyama no se quedó de brazos cruzados. El autor intentó intervenir, ofreciendo sugerencias y proponiendo cambios fundamentales para que la esencia de Dragon Ball no se perdiera entre efectos especiales y guiones hollywoodenses. ¿La respuesta de los productores? Un rotundo silencio y una actitud que rayaba en la arrogancia.
“Les advertí y propuse cambios; pero a pesar de ello, tenían una extraña confianza y no me hicieron caso”, relató el maestro. Para el equipo detrás de la película, que contó con un presupuesto de unos 45 millones de dólares (aproximadamente 900 millones de pesos mexicanos al tipo de cambio de la época), parecía que la marca Dragon Ball era suficiente para asegurar el éxito, sin importar la calidad de la narrativa.
El renacer de una leyenda
El resultado final fue una película que el propio Toriyama se negó a reconocer como una adaptación real. Sin embargo, en un giro del destino, este fracaso tuvo un efecto positivo para los seguidores de las artes marciales saiyajin. La decepción fue tan grande que Toriyama decidió volver a involucrarse de lleno en los proyectos futuros de su franquicia. Si no fuera por el mal sabor de boca que dejó aquella cinta, es probable que no hubiéramos visto el resurgimiento de la serie en años posteriores.
Es curioso contrastar esto con la esperanza que Toriyama mostró inicialmente, cuando el proyecto apenas arrancaba. En aquel entonces, llegó a decir que el equipo técnico era de “altísimo nivel” y que esperaba la cinta con ansias, imaginando que podría ser una “obra maestra”. La realidad, como todos sabemos, fue un balde de agua fría.
Hoy, el legado de esta película sirve más como un recordatorio para los estudios de cine sobre lo que pasa cuando se ignora la visión del creador original. Y para los curiosos que aún quieran ver el desastre (o simplemente sentir un poco de nostalgia por lo que pudo ser), la película sigue disponible en el catálogo de Disney+.
Fuente: Espinof