Crisis en la UNAM: ¿Fraude masivo en el primer examen 100% digital?

¿La máxima casa de estudios perdió el control?

En Tantita Tinta siempre hemos defendido la digitalización, pero lo que acaba de pasar en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) nos obliga a hacer una pausa y analizar el drama. Por primera vez en la historia, la UNAM aplicó su examen de admisión a licenciatura totalmente en línea, y los resultados han dejado a más de uno con la boca abierta. No estamos hablando de un simple ajuste técnico, sino de una crisis de credibilidad que pone en entredicho el proceso más importante para miles de estudiantes en nuestro país.

Resultados que no cuadran: ¿Genios o tecnología bajo la manga?

El meollo del asunto está en la estadística. Históricamente, el examen de la UNAM sigue una curva donde la mayoría de los aspirantes se agrupa en un rango de aciertos moderado. Pero este año, el comportamiento fue atípico: los datos de la Dirección General de Administración Escolar muestran que los estudiantes que lograron más de 100 aciertos saltaron del 3.5% al 16.3%. Y ojo, el grupo de los ‘superdotados’ (con más de 110 aciertos) se disparó de un 0.9% a un 5.4%.

Para nosotros en Tantita Tinta, esto huele a algo más que un simple ‘se pusieron a estudiar’. Expertos como Luis Ángel Maciel Barón han señalado que la gráfica ya no parece una campana de Gauss, sino una distribución bimodal, lo que sugiere que algo externo —o mejor dicho, alguna ayuda tecnológica— metió mano en el proceso.

Las teorías del caos

¿Qué fue lo que pasó realmente? Se barajan varias hipótesis que tienen a toda la comunidad estudiantil al borde del asiento:

  • Uso de IA generativa: Con la facilidad de usar herramientas inteligentes, es muy probable que muchos aspirantes hayan usado el famoso ‘copia y pega’ asistido.
  • Filtración de reactivos: Al realizarse el examen en tres fases distintas entre el 23 de mayo y el 10 de junio, la posibilidad de que las preguntas se filtraran de un grupo a otro es altísima.
  • Negocios turbios: No falta quien especule sobre empresas de cursos de admisión que pudieron haber infiltrado a alguien para obtener el examen en tiempo real.

¿La tecnología nos quedó grande?

La UNAM prometió un examen más inclusivo, evitando el movimiento de 1.2 millones de personas y ahorrando toneladas de papel y litros de agua —datos que suenan muy bien en el papel—. Pero en la realidad, la brecha digital fue brutal. Muchos jóvenes hicieron el examen en condiciones precarias, mientras otros, con mejor equipo y conexión, quizás aprovecharon las lagunas de seguridad.

La universidad ya salió a decir que canceló el proceso para cerca de 3,170 aspirantes (un 2% del total) por ‘conductas anómalas’, y ha formado una comisión técnica. Sin embargo, el daño en la confianza ya está hecho.

El veredicto de los expertos

Eduardo Backhoff, experto en evaluaciones, es contundente: esto no se debe a que los estudiantes de repente se volvieran genios de la noche a la mañana. La forma en que se presentaron los datos apunta directamente a una falla de seguridad. El salto a lo digital fue, quizá, demasiado apresurado para una institución que maneja volúmenes de aspirantes tan grandes.

En Tantita Tinta creemos que la transparencia es el corazón de la educación pública. Esperamos que la comisión técnica encuentre respuestas claras, porque lo que está en juego no es solo un puntaje, sino el prestigio de una institución que es orgullo de México.

Fuente: WIRED en Español


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