¿La UNAM ante un callejón sin salida?
En Tantita Tinta siempre nos hemos caracterizado por seguir de cerca la vida académica de nuestro país. Esta semana, el tema que tiene a todos los aspirantes, padres de familia y autoridades con los nervios de punta es la posible anulación y repetición del examen de admisión a la UNAM, pero esta vez de forma presencial. El motivo no es menor: serias dudas sobre la seguridad del software utilizado y sospechas de irregularidades que huelen a algo más que un simple error técnico.
¿Qué fue lo que salió mal?
El académico Héctor Hernández Bringas no se ha guardado nada. Según el experto, la implementación de exámenes digitales ha dejado más grietas que soluciones. No se trata solo de que se «cayó el sistema» o de que el internet falló en la casa de algún aspirante; estamos hablando de vulnerabilidades en el software que podrían haber facilitado trampas o filtraciones, lo que pondría en duda la legitimidad de toda la prueba. En el equipo de Tantita Tinta analizamos que, cuando la tecnología no garantiza un piso parejo para todos, la integridad del proceso se desmorona.
El costo de la incertidumbre
Repetir un examen de esta magnitud no es como volver a hacer una tarea de la escuela. Las implicaciones son brutales:
- Desafíos logísticos: Movilizar a miles de jóvenes a sedes físicas requiere una coordinación de niveles olímpicos.
- Impacto económico: Se estima que el gasto operativo podría ascender a varios millones de pesos. Imagina solo el costo de imprimir papelería, renta de espacios y personal de vigilancia, cifras que fácilmente podrían superar los 20 o 30 millones de pesos, dependiendo de la escala.
- Presión política y jurídica: Las impugnaciones de los aspirantes afectados podrían congelar los resultados por meses.
¿Corrupción o falta de capacidad técnica?
Lo que realmente preocupa a Hernández Bringas es la sombra de la corrupción. Cuando un sistema se puede manipular desde adentro, la confianza se pierde. ¿Hubo gente moviendo hilos para favorecer a ciertos perfiles? Es una pregunta que exige respuestas claras. En México, hemos aprendido a la mala que cuando un proceso administrativo huele raro, generalmente es porque alguien dejó la ventana abierta para beneficiarse.
¿Qué sigue para los aspirantes?
Si eres de los que está esperando su lugar en la máxima casa de estudios, seguramente sientes que el mundo se te viene encima. La recomendación es mantener la calma y estar atentos a los canales oficiales. Sin embargo, para nosotros en Tantita Tinta, este caso deja una lección clara: la digitalización es necesaria, pero no debe hacerse a costa de la transparencia. La educación superior en nuestro país merece procesos blindados, sin importar si son vía una computadora o lápiz y papel.
Seguiremos informando sobre este caso que tiene a la comunidad universitaria en vilo. ¿Tú qué opinas? ¿Debería la UNAM volver a lo presencial de manera definitiva o perfeccionar su plataforma digital? Te leemos en nuestras redes sociales.
Fuente: El Universal