Un giro inesperado en la justicia: Ángel Aguirre Rivero queda bajo custodia
La justicia mexicana vivió una jornada de alto impacto este viernes. Ángel Aguirre Rivero, exgobernador de Guerrero, compareció ante un juez de control y terminó enfrentando una resolución que sacude el tablero político: se le dictó prisión preventiva oficiosa. El exmandatario, señalado por su presunta implicación en la desaparición forzada de los 43 normalistas de Ayotzinapa, fue trasladado al penal de máxima seguridad del Altiplano, en el Estado de México.
En Tantita Tinta hemos seguido de cerca este caso que ha marcado la historia reciente de nuestro país, y la imagen de Aguirre Rivero ingresando a la audiencia en silla de ruedas no pasó desapercibida. A pesar de su estado de salud, el juez Mario Elizondo Martínez fue tajante: el riesgo de fuga es real.
¿Por qué la medida cautelar?
La Fiscalía General de la República (FGR) fue directa al grano durante la audiencia. La imputación central gira en torno a la supuesta destrucción de evidencia crítica: videos que registraban la detención de un grupo de estudiantes frente al Palacio de Justicia de Iguala. Para la fiscalía, este acto no es menor, ya que obstruye la búsqueda de la verdad en uno de los episodios más dolorosos para México.
La defensa de Aguirre intentó por todos los medios conseguir la prisión domiciliaria. Argumentaron que el exgobernador, a sus años, enfrenta cuadros complicados de hipertensión, problemas de próstata y principios de diabetes. Sin embargo, el juez determinó que la existencia de múltiples domicilios y el intento de sus escoltas por evitar la detención durante la aprehensión, daban pie a pensar que el imputado podría evadir la justicia.
La defensa de la “conciencia tranquila”
Durante su intervención en la sala dos del Centro de Justicia Penal Federal, Aguirre Rivero se mostró sereno. “Tengo mi conciencia tranquila y muy en paz”, declaró ante el juez, negando categóricamente cualquier responsabilidad en los eventos del 26 y 27 de septiembre de 2014. El exmandatario aseguró que nunca se ha escondido y que, de haber sido requerido formalmente antes, habría comparecido sin chistar.
Desde nuestra redacción en Tantita Tinta, observamos cómo este proceso legal abre un nuevo capítulo en la exigencia de justicia por parte de los familiares de los normalistas, quienes han esperado más de una década para ver avances concretos sobre las responsabilidades de los altos funcionarios de aquel entonces.
¿Qué sigue ahora?
Aunque el exgobernador insiste en su inocencia, el camino legal apenas comienza. Por ahora, el político permanecerá en el Altiplano mientras se define su vinculación a proceso. Este evento subraya un mensaje claro de las autoridades federales: nadie está por encima de la ley, sin importar los cargos que alguna vez ocuparon.
Estaremos atentos a cómo se desarrolla esta audiencia y qué nuevas evidencias pondrá la FGR sobre la mesa. La sociedad mexicana no olvida, y la búsqueda de la verdad sigue siendo una deuda pendiente que exige transparencia total.
Fuente: El Universal