Entre el circo y el secreto: ¿Qué nos cuenta ‘Tal vez’?
En Tantita Tinta siempre nos ha fascinado cómo el cine rescata esas historias que el tiempo decidió dejar bajo llave. Esta vez, la directora Arima León nos presenta Tal vez, una película que se sumerge en la vida de la icónica Pinito del Oro, la trapecista que dejó a todo el mundo con la boca abierta en los años 50, incluyendo a figuras de la talla de Carol Reed. Pero más allá de las acrobacias, la cinta intenta retratar una relación lésbica prohibida bajo el peso de la dictadura franquista. ¿El resultado? Una mezcla de destellos brillantes y un guion que, francamente, se nos quedó a deber.
Una premisa que vuela alto, pero aterriza con dificultad
La historia nos pone en los zapatos de Pinito y su biógrafa, Natalia Sosa Ayala. La química entre Adriana Ugarte y Tania Santana es, sin duda, lo mejor de la película; ellas logran que el espectador conecte con la angustia y el deseo en una época donde ser tú mismo podía costarte la vida. Sin embargo, a medida que avanza la trama, el guion pierde fuerza. Lo que pintaba para ser un drama profundo sobre el amor silenciado se convierte, a ratos, en un melodrama que abusa de los lugares comunes.
Para nosotros en Tantita Tinta, es una lástima ver cómo personajes que tenían todo para ser tridimensionales terminan reducidos a los clásicos villanos de telenovela. Por ejemplo, el esposo de Pinito está construido desde la rigidez más absoluta, perdiendo esa oportunidad de explorar la psicología de la época y optando por la vía fácil del cliché.
Cuando el ritmo se vuelve un obstáculo
A pesar de que la ambientación y la dirección de arte nos transportan perfectamente a aquellos años, la narrativa sufre un bache importante a la mitad del metraje. La película se vuelve pesada, lenta, y parece que la directora se pierde entre la denuncia social y el hilo conductor de la historia. El presupuesto de la producción, que aunque no se reveló oficialmente en moneda local, podría estimarse en una escala de presupuestos medianos europeos (quizás unos 30 o 40 millones de pesos mexicanos para este tipo de drama independiente), se nota en cada detalle visual. Pero el dinero no suple la falta de ritmo en el tercer acto.
¿Vale la pena verla?
- Lo bueno: Las actuaciones de Ugarte y Santana. Son honestas, desgarradoras y le dan una vida que el guion por sí solo no tiene.
- Lo malo: El guion. Se estanca, se vuelve repetitivo y termina dejando más preguntas que respuestas sobre la relación tóxica entre las protagonistas.
- El veredicto: Es un esfuerzo loable que se queda en un ‘casi’. Si te gusta el cine de época, dale una oportunidad por sus actrices, pero prepara la paciencia.
Al final, Tal vez es un reflejo de lo que fue la historia para muchas mujeres: un juego de sombras donde el amor era un campo minado. Es una pena que no se haya atrevido a explorar más allá de la superficie. A veces, rescatar una historia no es suficiente; hay que saber cómo contarla para que no se pierda en el camino.
Fuente: Espinof