Amor en el lago: Así fue la boda de ensueño de Paulina Porizkova en Italia

Un amor que nació de un ‘match’ inesperado

En Tantita Tinta siempre hemos dicho que las mejores historias comienzan cuando menos te lo esperas. Paulina Porizkova, la icónica supermodelo, y el guionista Jeff Greenstein nos acaban de demostrar que la química digital sí puede saltar a la realidad. ¿Cómo empezó todo? Con un perfil de citas que, según Jeff, era un desastre, pero que tenía la rola perfecta: ‘Modern World’ de Jonathan Richman. Después de varias tazas de café, algunos shots de tequila y mucha conversación, Paulina fue quien tomó las riendas y le lanzó el reto definitivo: ‘En teoría, eres mi hombre perfecto. ¿Cuándo vienes a Nueva York?’.

De un mirador en la República Checa al altar en Italia

La propuesta no pudo ser más cinematográfica (y un poquito accidentada). Durante un viaje a la ciudad balneario de Karlovy Vary, Jeff planeó una pedida de mano de película con una caja de música que tocaba a Smetana y un anillo Art Déco de hace 100 años. El detalle del anillo perdido en el coche y el rescate de último minuto le dio ese toque de realidad que tanto nos gusta. Finalmente, la pareja eligió el idílico marco de Villa Crespi, en Orta San Giulio, un rincón de Italia que Paulina conocía desde hace 30 años y que se convirtió en el escenario perfecto para su gran día este 3 de julio de 2026.

La moda: un vestido que fluye como el agua

Para su gran día, Paulina tenía una regla de oro: nada de blanco tradicional. ‘Ya he usado demasiados vestidos blancos en sesiones de fotos’, confesó. En colaboración con House of Gilles, buscó un tono que fuera un ‘no color’, una tonalidad difícil de definir que recordara al movimiento del agua. El resultado fue una pieza plisada de ensueño con escote profundo que, según un invitado en tono de broma, tenía el color de un sueño psicodélico. Por su parte, Jeff, midiendo casi 2 metros, lució impecable con un traje a la medida y unos zapatos Oxford que, admite, costaron más que su primer coche. ¡Todo sea por el estilo!

Detalles que hacen la diferencia

La logística no fue fácil, especialmente porque querían que su matrimonio tuviera validez legal en Italia, lo cual significó una montaña de papeleo, pero para ellos, el esfuerzo valió cada minuto. Entre momentos divertidos, como cuando tuvieron que improvisar un ramo con flores del jardín minutos antes de la ceremonia porque lo habían olvidado en el hotel, o la tradición checa de ‘secuestrar’ a la novia en un bar, la boda se sintió personal, honesta y llena de risas.

La recepción, digna de una estrella Michelin, deleitó a los invitados con platillos excepcionales en Villa Crespi, mientras que el ‘rescate’ de la novia, que costó unos 1,150 pesos mexicanos (55 euros) pagados por el hijo de Jeff a unos aficionados al fútbol argentinos, cerró con broche de oro un día que recordarán toda la vida.

En Tantita Tinta nos encanta ver que, sin importar cuántos años de carrera tengas en la pasarela o en la pantalla, el amor sigue siendo esa aventura que nos hace querer volver a empezar.

Fuente: Vogue


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