¿Tus archivos personales están siendo usados para entrenar la IA de Google? Te contamos cómo proteger tu privacidad.
Seamos honestos: la mayoría de nosotros hemos sentido ese pequeño hueco en el estómago cada vez que llega un correo de una gran tecnológica anunciando “nuevos ajustes de privacidad”. En Tantita Tinta sabemos que parece un trámite aburrido, pero esta vez, el asunto va en serio. Google ha implementado cambios en su Historial de servicios de búsqueda, y si no estás al pendiente, tus fotos, audios y videos podrían estar alimentando sus modelos de Inteligencia Artificial sin que te des cuenta.
¿Qué es lo que Google está guardando?
La respuesta corta es: prácticamente todo lo que interactúa con sus servicios de búsqueda. Esto incluye:
- Fotos que subes a Google Lens para búsquedas visuales.
- Grabaciones de audio cuando usas el traductor para practicar pronunciación.
- Interacciones con funciones de voz o archivos multimedia que compartes al hacer consultas específicas.
Lo que genera algo de ruido es que esta función viene activada por defecto. Es decir, Google ya dio por hecho que estás de acuerdo con que tus archivos multimedia pasen a formar parte de su “licuadora” de IA para mejorar sus algoritmos.
¿Por qué deberías preocuparte?
Aquí viene la parte importante. Según la política de la empresa, una vez que tus archivos multimedia se utilizan para entrenar sus modelos, estos se desvinculan de tu cuenta personal. Pero ojo: aunque borres tu actividad original, esos datos pueden permanecer en el sistema de entrenamiento hasta por 4 años. Como dicen por ahí, lo que se sube a la red, a veces se queda en el éter digital mucho más tiempo del que imaginamos.
Cómo tomar el control (Paso a paso)
No todo está perdido. Para nosotros en Tantita Tinta, la transparencia es clave, así que aquí te decimos qué hacer para desactivar esta opción:
- Entra a tu cuenta de Google y dirígete a la sección “Mi Actividad”.
- Busca la pestaña que dice “Historial de servicios de búsqueda”.
- Localiza la opción que menciona el guardado de contenido multimedia y asegúrate de desmarcar la casilla.
Hacer esto ahora es vital. Una vez que tus datos entran en el proceso de entrenamiento masivo, es prácticamente imposible “sacarlos” de ahí. Aunque los portavoces de Google insisten en que esto es para darte resultados más relevantes, la realidad es que la responsabilidad de proteger tus datos está recayendo totalmente sobre ti. Es un cansancio digital que muchos usuarios ya sienten: esa sensación de que, si no estás atento, las empresas van a extraer hasta la última gota de información personal.
La trampa de la comodidad
Thorin Klosowski, activista de la Electronic Frontier Foundation, lo pone claro: estamos tan acostumbrados a usar las herramientas de Google en nuestra chamba y vida diaria, que hemos bajado la guardia. La “inercia” de usar aplicaciones que ya conocemos nos hace aceptar términos sin chistar. Sin embargo, lo mínimo que deberíamos exigir como usuarios es que estas funciones sean de opt-in (que tú tengas que activarlas) y no al revés.
Si sientes que ya es demasiado drama estar configurando cada servicio, respira. No eres el único. La mejor recomendación es dedicar unos 10 minutos a revisar tu panel de privacidad de Google hoy mismo. Al final del día, es tu información, tu vida y tu derecho a decidir qué parte de ella se queda en lo privado.
Fuente: WIRED en Español