Adiós al INAI: ¿Se abre la puerta para que los funcionarios oculten sus bienes y su chamba?

La opacidad toma ventaja tras la desaparición de un órgano clave

Para nadie es un secreto que en México el tema de la transparencia ha dado más vueltas que una pista de carritos chocones. Con la reciente desaparición del INAI, el panorama pinta complicado para los ciudadanos que solo queremos saber en dónde queda cada peso del erario. En Tantita Tinta nos dimos a la tarea de analizar las implicaciones de este movimiento y, la verdad, el panorama no se ve nada alentador.

Rafael Martínez Puón, integrante del Comité de Participación Ciudadana (CPC) del Sistema Nacional Anticorrupción (SNA), alzó la voz para advertir sobre un riesgo latente: que los comités de transparencia de las dependencias gubernamentales le permitan a los servidores públicos esconder sus declaraciones patrimoniales bajo el argumento de la “seguridad nacional”.

¿Seguridad nacional o ganas de tapar el sol con un dedo?

Durante una charla reciente, Martínez Puón fue muy claro al señalar que estas prácticas de reserva de información simplemente ya no se sostienen. Leyes recientes establecen con claridad que este tipo de datos deben ser públicos, pero las dependencias se escudan en criterios internos que están por debajo de la ley.

Casos sonados donde se ha reservado la declaración patrimonial de figuras al frente de instituciones importantes demuestran que la tendencia a la opacidad sigue vigente. Para nosotros en Tantita Tinta, resulta preocupante que se utilice la carta de la seguridad para justificar lo que a todas luces parece un intento de evitar el escrutinio público. Como bien dicen por ahí: el que nada debe, nada teme.

Un laberinto para el ciudadano de a pie

Otro de los dolores de cabeza tras la salida del INAI es la famosa Plataforma Nacional de Transparencia (PNT). Ahora que está bajo el mando de nuevas áreas gubernamentales, la realidad es que las instituciones publican cada vez menos información por iniciativa propia (lo que técnicamente se conoce como transparencia proactiva).

  • Confusión institucional: Los ciudadanos ya no saben a dónde acudir cuando una dependencia les niega información.
  • Juez y parte: Si te inconformas porque no te dieron los datos que pediste, es prácticamente la misma institución la que responde y evalúa tu queja. ¿Resultado? Solo un 45% de las instituciones federales rectifican ante las quejas ciudadanas.
  • Pérdida de contrapesos: Antes, el INAI lograba que más del 90% de las dependencias cumplieran con sus obligaciones de transparencia gracias a los recursos de revisión.

¿Y la promesa de rendición de cuentas?

A principios de agosto, el gobierno actual presentó un nuevo decreto en materia de transparencia que suena muy bonito en los discursos matutinos. Sin embargo, el equipo de Tantita Tinta coincide con los expertos en que el verdadero cambio se medirá en las acciones de los próximos 90 días. Si dejamos de ver casos donde se oculte información clave y las instituciones abren las puertas de verdad, entonces podremos creer en la promesa.

Mientras tanto, el SNA enfrenta sus propios demonios internos con un Senado que ha dejado vacantes importantes, dejando al CPC prácticamente solo en su labor de vigilancia cívica. La rendición de cuentas en México sigue siendo una tarea pendiente que requiere la participación activa de todos, sin que los ciudadanos terminen siendo los chivos expiatorios de un sistema que se resiste a rendir cuentas claras.

Fuente: El Universal


Deja un comentario