¿A24 se quiere adueñar de los Backrooms? El escándalo de copyright que puso a internet de cabeza

¿La pesadilla amarilla es ahora propiedad privada?

Si eres de los que navega seguido por el internet profundo, seguramente conoces los Backrooms: esos pasillos infinitos, con alfombras viejas y ese color amarillo que, nomás de verlo, te da una ansiedad tremenda. Lo que nació como una simple imagen en 4chan en 2019 se convirtió en todo un fenómeno cultural. Pero, ¿qué pasa cuando una productora grande decide que todo ese imaginario le pertenece? Eso es justo lo que en Tantita Tinta estuvimos investigando tras el escándalo que estalló hace unos días.

Resulta que varios creadores digitales empezaron a recibir notificaciones de Redbubble, una plataforma donde venden sus diseños, diciendo que su mercancía estaba siendo retirada por una queja directa de A24 Films LLC. ¿La razón? Aparentemente, estaban infringiendo derechos de autor por usar la estética de los Backrooms. Los artistas, obviamente, pegaron el grito al cielo.

¿Copyright o exceso de celo?

El problema escaló rápido. Un artista, que subió un wallpaper inspirado en la famosa imagen original de 2019, se quedó frío al ver que bajaron su chamba. Él mismo aclaró: “Yo me inspiré en la foto viral de 4chan, no en la película de A24”. Y es que, siendo honestos, la estética de los espacios liminales es algo que ha construido toda una comunidad desde hace años.

En Tantita Tinta analizamos el meollo del asunto. Aquí hay dos conceptos que parecen sopa de letras legal: el copyright y el trademark.

  • Copyright: Protege una obra específica, como una película o un guion. Pero, ojo, no protege ideas generales ni conceptos.
  • Trademark: Protege el nombre o marca para identificar productos. Pero intentar registrar la palabra “Backrooms” es como intentar registrar la palabra “oficina”.

La respuesta de A24 y Kane Parsons

Tras el drama en Reddit y las redes sociales, el mismísimo Kane Parsons (la mente maestra detrás de la serie de YouTube) salió al quite asegurando que esto no debería estar pasando. Poco después, A24 tuvo que sacar un comunicado oficial para bajarle dos rayitas al conflicto: “A24 no reclama la propiedad sobre el wallpaper amarillo, la publicación original, o cualquier trabajo de la comunidad”.

Al parecer, todo fue culpa de un sistema automatizado que se volvió loco tratando de proteger la película de filtraciones y terminó llevándose entre las patas el arte de los fans. El estudio aclaró que el error se está revirtiendo y que reconocen que los Backrooms son un ecosistema que pertenece a todos los creadores que han aportado algo a este fenómeno.

¿Por qué nos importa esto?

Más allá del chisme, este caso pone sobre la mesa un debate crucial para la era digital: ¿hasta dónde pueden las grandes casas productoras reclamar conceptos nacidos en la cultura popular? En un mundo donde lo viral se vuelve película en tiempo récord, es vital que las empresas entiendan que hay una delgada línea entre proteger su inversión y aplastar la creatividad de la banda.

Para nosotros en Tantita Tinta, la respuesta es clara: la cultura de internet es colaborativa. Mientras A24 siga reconociendo el talento de creadores como Parsons, el ecosistema de los Backrooms seguirá siendo el lugar aterrador (y fascinante) que todos conocemos.

Fuente: Sopitas Cine y TV


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