¿’Zombie filler’? La tendencia de inyectarse grasa de cadáveres que está sacudiendo la medicina estética

¿La belleza eterna a costa de los que ya no están?

Si pensabas que habías visto todo en el mundo de los retoques estéticos, espera a leer esto. En Tantita Tinta nos hemos topado con una tendencia que suena a guion de película de terror, pero que es una realidad técnica cada vez más común en los consultorios de lujo: el llamado zombie filler.

A primera vista, el término parece sacado de una serie de Netflix, pero en realidad, no es más que el uso de tejido adiposo (grasa) proveniente de donantes fallecidos para rellenar surcos, recuperar volumen facial o mejorar la apariencia de la piel. Aunque suena un tanto escalofriante, los expertos aseguran que no tiene nada que ver con la ciencia ficción al estilo Frankenstein.

¿Por qué la necesidad de buscar esta fuente?

Todo tiene una raíz. Con el auge imparable de los fármacos GLP-1 (sí, como el Ozempic), miles de personas han logrado bajar de peso de manera vertiginosa. El problema es que esta pérdida de grasa no es selectiva: el cuerpo también adelgaza del rostro, provocando que las sienes se hundan y las mejillas pierdan su firmeza, lo que nos hace lucir, inevitablemente, más cansados o avejentados.

Normalmente, la solución sería un lipofilling autólogo: sacar grasa de tus muslos o abdomen para inyectarla en la cara. Pero, ¿qué pasa si el paciente ya está tan delgado por el medicamento que simplemente no tiene grasa de dónde sacar? Ahí es donde entra esta alternativa de origen cadavérico.

No es Frankenstein, es biotecnología

Antes de que entres en pánico, aclaremos algo: no te inyectan grasa ‘tal cual’. El proceso es mucho más sofisticado. Se utilizan productos que procesan el tejido humano para eliminar material genético y células vivas, dejando una especie de matriz biológica purificada. Esta se utiliza como un soporte que ayuda a que tu cuerpo regenere sus propios tejidos y recupere volumen de forma más ‘natural’ que los rellenos sintéticos comunes.

¿Y la cartera? Pues prepárate, porque no es precisamente barato. Dependiendo de los objetivos del paciente, los tratamientos pueden oscilar entre los 85,000 y hasta los 220,000 pesos mexicanos. Una cifra que, aunque elevada, es más accesible de lo que solía ser hace una década.

El debate que Tantita Tinta pone sobre la mesa

Más allá de lo estético, en nuestro equipo nos cuestionamos lo ético. Estamos hablando de tejido humano. ¿Es lo mismo donar órganos para salvar una vida que donar tejido para un procedimiento cosmético? La comunidad médica aún tiene muchas dudas sobre la mesa:

  • Seguridad a largo plazo: Apenas empezamos a entender los efectos de este procedimiento.
  • Reacciones adversas: Existe el riesgo de nódulos, inflamaciones crónicas o resultados irregulares.
  • Consentimiento: ¿Realmente los donantes dieron su visto bueno para terminar en el rostro de alguien más por motivos de vanidad?

Es curioso cómo, a veces, la medicina avanza tan rápido que nuestra brújula moral se queda atrás. Si bien el mercado de la estética promete resultados milagrosos, en Tantita Tinta te recordamos que cualquier procedimiento que involucre tejido humano requiere una investigación profunda antes de dar el paso. La belleza es importante, pero no debería costarnos la paz mental (ni el respeto por quienes ya partieron).

Fuente: WIRED en Español


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