¿Estamos midiendo la pobreza con lentes del siglo pasado?
En Tantita Tinta siempre hemos dicho que la tecnología ya no es un lujo, sino una necesidad básica para sobrevivir en el México actual. Por eso, nos llamó mucho la atención la reciente iniciativa de la diputada Celeste Mora Eguiluz, quien puso el dedo en la llaga: es momento de que la Ley General de Desarrollo Social se ponga al día y reconozca que estar desconectado es una forma grave de exclusión social.
La era digital no espera a nadie
Actualmente, cuando las autoridades mexicanas hacen sus cuentas para medir la pobreza, se fijan en cosas tradicionales como el acceso a la luz, el agua o el nivel de ingresos. Pero, seamos sinceros, ¿quién puede realizar trámites de gobierno, estudiar en línea o buscar chamba hoy en día sin una conexión a internet? Mora Eguiluz propone reformar el artículo 36 de la ley para que el acceso a las tecnologías de la información (TIC) y al internet de banda ancha sea un indicador oficial de vulnerabilidad.
Para nosotros en Tantita Tinta, este movimiento es más que una reforma técnica; es un reconocimiento de que, si no tienes cómo conectarte a la red, prácticamente no existes para el mercado laboral o para el sistema educativo digitalizado.
La brecha que nos duele
Las cifras de la ENDUTIH 2024 no mienten y son, por decir lo menos, preocupantes. Mientras que en las ciudades grandes casi el 87% de la gente navega por la red, en las zonas rurales la cifra se desploma al 68.5%. Estamos hablando de millones de mexicanos que se quedan atrás, sin acceso a las mismas oportunidades que quienes viven en las grandes metrópolis.
- El reto urbano: Aunque el crecimiento anual ha sido de 1.4%, todavía hay una brecha importante en las periferias.
- El rezago rural: Con un crecimiento del 2.5% anual, la conectividad en el campo avanza a pasos lentos frente a la velocidad que exige el mundo globalizado.
¿Qué implica esto para tu bolsillo?
Si bien es difícil ponerle un precio exacto a la “pobreza digital”, pensemos en lo que gasta una familia promedio en un plan básico de datos o internet fijo. Si un servicio de internet decente puede costar cerca de 500 a 700 MXN al mes, para muchas familias mexicanas esto representa un golpe directo a su presupuesto. La propuesta busca que el Estado deje de ver esta carencia como un detalle menor y empiece a tratarla como una emergencia de política pública.
En resumen, si esta reforma pasa, el gobierno tendría la obligación de ver la falta de conectividad no solo como un problema de “teléfonos”, sino como una barrera que impide el desarrollo humano pleno. Estaremos muy pendientes de cómo avanza esta propuesta en la Cámara de Diputados, porque al final del día, la tecnología debe ser un puente, no un muro.
Fuente: El Universal