Wolf Alice en el Pepsi Center: La noche en la que la CDMX se rindió ante la magia británica

Wolf Alice regresa a México y nos recuerda por qué son la banda que necesitamos

Parece que fue ayer cuando los vimos por primera vez, pero en Tantita Tinta tenemos claro que el tiempo vuela cuando la música es buena. A menos de un año de su presentación inicial en el Foro Indie Rocks, Wolf Alice regresó a la Ciudad de México para protagonizar una velada que, más que un concierto, se sintió como un reencuentro esperado por años.

Glam, glitter y una frontwoman de otro planeta

Desde que pusieron un pie en el escenario del Pepsi Center, quedó claro que la banda vive una era de transformación. Ellie Rowsell, vocalista y alma de la agrupación, ha mutado frente a nuestros ojos en una rockstar absoluta. Con una estética cargada de glam, brillo y esa energía setentera que hipnotiza, Rowsell demostró que no solo canta, sino que domina el escenario como pocas artistas en la actualidad.

El setlist fue una montaña rusa emocional que arrancó con la potencia de “Bloom Baby Bloom”. Ver a Ellie subir y bajar escaleras, comandar la energía del público y moverse con una soltura magnética confirmó algo que sospechábamos: Wolf Alice ya no es solo una banda de rock alternativo, es una experiencia de performance en vivo.

La conexión inquebrantable con el público mexicano

Para nosotros en Tantita Tinta, lo más rescatable de la noche fue la humildad de los británicos. Theo Ellis, el bajista, no pudo ocultar su emoción al dirigirse a la audiencia: “Esto significa el mundo entero para nosotros”. Y es que, aunque el recinto no estaba con un lleno total que impidiera respirar, la conexión fue profunda. Hubo momentos de complicidad pura, como cuando Ellie dedicó “Just Two Girls” a una fan que celebraba su cumpleaños en primera fila. Son esos detalles los que convierten a un show internacional en una noche íntima.

Un recorrido musical sin desperdicio

La banda se encargó de complacer a todos: desde los fans de la vieja escuela que disfrutaron la distorsión punk de temas como “Yuk Foo” y “Giant Peach”, hasta los que se dejaron llevar por la melancolía pop de “Don’t Delete The Kisses”, el éxito que, seamos honestos, se ha ganado su lugar como un clásico de culto.

¿Qué sigue para ellos? Aunque a veces parece que la industria no les da el crédito masivo que merecen tras más de 15 años de trayectoria, la calidad de su propuesta es indiscutible. En México han encontrado un refugio seguro, una base de fans que los entiende y, sobre todo, que los espera con los brazos abiertos. Esperemos que la próxima visita no tarde ni un año más.

Fuente: Sopitas Musica

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