El regreso triunfal de Raccoon City a la pantalla grande
A lo largo de los años, hemos visto un sinfín de adaptaciones cinematográficas de Resident Evil. Desde las seis entregas estelarizadas por Milla Jovovich que marcaron a toda una generación, hasta el intento en 2021 con Resident Evil: Bienvenidos a Raccoon City y aquella discreta serie de televisión de Netflix que no pasó de su primera temporada. A nadie le hubiera extrañado que la franquicia se quedara guardada en el cajón durante un buen rato.
Sin embargo, para sorpresa de todos, el talentoso director Zach Cregger decidió tomar las riendas de este universo tras su aclamado trabajo en Weapons. Aunque él mismo ha mencionado que no le entusiasma demasiado atarse a franquicias ajenas, para nuestra buena suerte hizo una excepción. En Tantita Tinta analizamos este estreno y te contamos por qué se perfila, sin duda, como una de las mejores películas del año: una auténtica salvajada divertidísima que, eso sí, podría sacar de quicio a los puristas por volar con total libertad.
Una pesadilla con mucho humor y adrenalina
Para este proyecto, Cregger se inspiró principalmente en Resident Evil 2, pero con la firme idea de no hacer una adaptación al calce. Lo que nos presenta es lo que él define como una “historia periférica” sobre el devastador brote en Raccoon City. En lugar de seguir a los clásicos agentes de fuerzas especiales, la trama acompaña a un mensajero —interpretado magistralmente por Austin Abrams— que tiene que entregar un paquete de suma importancia justo en medio del caos. Sobra decir que las cosas se ponen color de hormiga rápidamente.
Para el equipo de Tantita Tinta, la vibra de esta cinta evoca de inmediato a clásicos del cine de enredos como ¡Jo, qué noche! (After Hours), pero pasada por el filtro del terror y los zombis. Hay una mezcla perfecta entre la desesperación, la escalada continua de problemas y un humor negrísimo que no demerita la gravedad de la situación. Curiosamente, en las funciones de prueba tuvieron que bajarle el volumen a los chistes porque la gente se reía a carcajadas, y es que la dinámica del protagonista enfrentando lo imposible funciona a la perfección.
Acción sin freno y sin rodeos
Con una duración que apenas roza los 90 minutos y un ritmo frenético desde el primer minuto, la película demuestra que Cregger ha alcanzado una madurez impresionante como director. No hay rellenos ni minutos de más; la historia arranca, te atrapa y te lleva por un viaje a los infiernos donde las escenas de acción están coreografiadas de manera impecable.
El diseño de las criaturas mantiene ese toque grotesco y viscoso que recuerda tanto a los videojuegos como a obras maestras del terror corporal como La cosa. El uso del gore está muy bien medido para sacarnos más de un susto y hacernos saltar de la butaca.
¿Para fans cerrados o para todo público?
Si eres de los que busca una calca exacta de los controles y argumentos de los juegos, tal vez sea mejor que esperes al siguiente reinicio cinematográfico. El guion, escrito por el propio Cregger junto a Shay Hatten, prioriza la diversión y el cine palomero de calidad por encima de complacer cada capricho del fandom más exigente. Para nosotros, ese atrevimiento es precisamente lo que la convierte en una bocanada de aire fresco.
En resumen, si quieres lanzarte al cine a pasar un rato inolvidable con una propuesta que no le teme al ridículo ni a la brutalidad, este es el boleto que debes comprar este fin de semana.
Fuente: Espinof