Una feria de goles y poca gente: Así se vivió el histórico 10-0 de Rayadas en el Gigante de Acero

Una noche de récords en la Sultana del Norte

En Tantita Tinta nos encanta seguir de cerca los momentos que hacen historia en el deporte mexicano, y lo que vivimos recientemente en el Estadio BBVA dejó a más de uno con la boca abierta. Las Rayadas de Monterrey se despacharon con la cuchara grande y aplastaron sin piedad a las Centellas del Necaxa con un marcador escandaloso de 10-0. Estamos hablando de la victoria más abultada en toda la historia del equipo femenil, superando por mucho aquel viejo recuerdo del 9-1.

El encuentro pintaba para ser una auténtica fiesta de goles, pero la realidad en las gradas nos dejó pensando. A pesar de caer la noche en un viernes, apenas unas 2 mil 800 almas se dieron cita en el inmueble. Para un equipo que presume cuatro campeonatos y cuatro subcampeonatos en su vitrina, la entrada sabe a poco, muy poco. Y es que, seamos honestos, la afición regia se pierde de presenciar a una auténtica maquinaria de hacer fútbol.

Un estadio de primer mundo con asientos de sobra

Para nosotros en Tantita Tinta, visitar la casa de los Rayados siempre es una experiencia de primer nivel. Las instalaciones están impecables: limpieza, comodidad y esa vibra que todavía guarda los ecos de la reciente fiesta mundialista. Sin embargo, caminar por el estacionamiento y ver las zonas de tribuna inhabilitadas te deja un sabor agridulce. No parecía que estuviera a punto de arrancar un partido de liga.

Justo en la zona que da la espalda al majestuoso Cerro de la Silla, una enorme pancarta que antes presumía los colores de la justa internacional ahora porta la leyenda "Monterrey y su gente". Irónicamente, en esa sección, la gente brillaba por su ausencia. Las botanas y las bebidas no dejaban de fluir, pero el ambiente carecía de ese calor inigualable que solo una casa llena puede aportar.

Pasión desbordada en la cancha, ¿falta de amor en la tribuna?

A pesar del frío en las gradas, los pocos valientes que acudieron no pararon de alentar ni un solo segundo de los 97 minutos que duró el cotejo. Lo más divertido fue ver cómo, conforme los goles caían uno tras otro, la fanaticada festejaba cada anotación con la misma emoción que la primera. Aunque, aceptémoslo, llegó un punto en el que el marcador era tan abultado que algunos aficionados solo volteaban a las pantallas gigantes para ver quién había anotado y cómo cayó la bola.

El contraste es evidente: mientras en los últimos años las mayores alegrías y títulos en Monterrey han venido del bando femenil, el arraigo por el fútbol varonil sigue pesando más en la rutina del aficionado local. El club hace su chamba, mantiene un proyecto sólido y las jugadoras responden con actuaciones memorables. ¿Qué falta entonces? Llenar las gradas.

El llamado de Tantita Tinta

Con resultados de esta magnitud y un plantel que juega por nota, las Rayadas se merecen mucho más que aplausos tibios; se merecen estadios pletóricos cada quince días. Si te perdiste esta goleada histórica, te invitamos a reflexionar sobre el apoyo que le damos al talento nacional. ¡A llenar la cancha en el próximo partido!

Fuente: Sopitas Deporte


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