Un hijo propio: Maite Alberdi y la cruda historia detrás del robo de una bebé que sacudió a México

¿Qué pasa cuando el deseo de ser madre se convierte en una obsesión criminal?

Si eres seguidor del cine documental, es imposible que no ubiques el trabajo de la chilena Maite Alberdi. Desde la sensibilidad de El agente topo hasta la desgarradora batalla contra el olvido en La memoria infinita, la directora nos tiene acostumbrados a mirar donde nadie más quiere voltear. Ahora, en Tantita Tinta, nos sumergimos en su más reciente proyecto: Un hijo propio, un documental que nos obliga a confrontar uno de los casos más mediáticos y polémicos de la Ciudad de México: el robo de una bebé en 2009.

De la nota roja a la pantalla grande

Corría el año 2009 cuando las noticias en México se inundaron con las imágenes de una mujer caminando con una bolsa de regalo, dentro de la cual escondía a una recién nacida sustraída del Hospital General. La noticia, que impactó a todo el país, terminó con la detención de Alejandra Marín y su esposo, Arturo. Ella fue sentenciada a 13 años de cárcel por el delito de privación ilegal de la libertad. Lo que muchos vimos en los noticieros fue un crimen; lo que Maite Alberdi nos presenta, años después, es la historia de lo que ocurrió antes de que Alejandra se viera obligada a cargar con ese estigma.

La directora conoció este caso mientras investigaba en el penal de Santa Martha Acatitla. Lejos de quedarse con la versión oficial, decidió construir un relato que mezcla la ficción con la realidad para entender qué lleva a una persona a cruzar la línea.

Habitar la culpa: una apuesta narrativa

Lo que hace a Un hijo propio una pieza imperdible es su ejecución. Maite Alberdi utiliza a actores —Ana Celeste Montalvo Peña y Armando Espitia— para encarnar los pensamientos y emociones de Alejandra y Arturo. No es una dramatización al uso; es una apuesta por “habitar” la psique de quienes cometieron el acto.

“La palabra es habitar”, comenta Ana Celeste en entrevista. Y es que el documental no busca victimizar ni santificar, sino entender. Nos muestra a una mujer presionada por una cultura que dicta que, si no tienes hijos, tu vida no está completa. Es un recordatorio de cómo la falta de salud prenatal, los abortos espontáneos y el peso del “qué dirán” pueden fracturar la mente de cualquiera.

El peso de la memoria y la verdad

En Tantita Tinta creemos que el cine documental funciona mejor cuando cuestiona nuestras certezas. Aquí, la memoria no es un hecho, sino una emoción. Alberdi es maestra en esto: nos muestra el “cuento de hadas” que Alejandra se contó a sí misma para justificar su realidad, pero lo contrapone con la cruda verdad de Mayra, la madre biológica de la pequeña.

“Quisimos que no hubiera duda de que Mayra fue una víctima”, subraya la directora. Y es ahí donde el documental brilla: no intenta justificar el robo, sino diseccionar las fallas estructurales y sociales que permitieron que este drama ocurriera.

¿Por qué deberías verlo?

Más allá de ser un documental sobre un crimen, Un hijo propio es un espejo de las contradicciones de la maternidad en México. Al ver las entrevistas, es imposible no notar cómo el entorno de Alejandra —sus familias, sus parejas— proyectaron en ella un deseo que terminó en tragedia. ¿Cuántas mujeres cargan hoy con la misma presión social?

Si buscas una pieza que te invite a reflexionar, a enojarte y a empatizar por partes iguales, ya puedes encontrar Un hijo propio en Netflix.

Fuente: Sopitas Cine y TV


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