¿Tu jefe es un algoritmo? El lío de los repartidores y la opacidad en las apps

¿Quién manda realmente en la calle?

Si alguna vez has pedido comida o solicitado un viaje por aplicación, seguro has visto al conductor o repartidor dándole vueltas a su celular mientras espera que el sistema le asigne una chamba. Lo que desde fuera parece un proceso tecnológico impecable, para ellos es a menudo una caja negra: una decisión automatizada que define cuánto van a ganar ese día, sin que nadie les explique claramente el porqué.

En Tantita Tinta nos hemos dado a la tarea de analizar este fenómeno que, aunque suena a ciencia ficción, es la realidad cotidiana de miles de trabajadores en México y toda Latinoamérica. Estamos hablando de la ‘datificación del trabajo’, donde tus calificaciones, el tiempo que tardas en llegar, tus cancelaciones y hasta tu ubicación se convierten en números que alimentan un sistema que, literalmente, mueve los hilos de su jornada.

El problema de la opacidad: cuando el algoritmo decide sin avisar

Derechos Digitales, una organización que lleva años estudiando estos entornos, ha puesto el dedo en la llaga. Laura Mantilla-León, analista de la organización, nos cuenta que el gran conflicto no es solo que usen datos, sino que las empresas guardan bajo llave el cómo los usan. ¿Por qué te bloquearon? ¿Por qué de repente bajaron tus viajes? Nadie sabe bien cómo funciona ese ‘cerebro’ digital.

Aunque en países como México ya existen leyes que piden a las plataformas ser claras, en la práctica nos quedamos a medias. Una cosa es que la app te diga: ‘tomamos en cuenta tu tasa de aceptación’, y otra muy distinta es que te expliquen qué peso tiene ese factor frente a otros cuando te quitan el acceso a un servicio.

¿Transparencia o explicabilidad?

Aquí hay un detalle clave. La ley suele exigir transparencia (que te den la lista de ingredientes), pero lo que los repartidores necesitan es explicabilidad (que les expliquen cómo se cocinó el platillo). No basta con saber qué variables existen; es necesario entender por qué el sistema tomó una decisión que afecta directamente al bolsillo del trabajador. Para quienes viven al día, un bloqueo de un par de días mientras ‘revisan’ tu caso puede ser un golpe devastador para la economía del hogar.

El sesgo que se esconde tras los números

¿Son neutrales los algoritmos? Spoiler: no siempre. Un estudio reciente en Buenos Aires demostró que las reglas que parecen iguales para todos pueden jugar en contra de ciertos sectores. Por ejemplo, si un algoritmo premia una tasa de aceptación del 100%, termina castigando a trabajadoras que evitan ciertas zonas peligrosas por seguridad o que tienen que atender temas familiares. Además, investigaciones de la Universidad de Yale han mostrado que los sesgos raciales de los clientes pueden filtrarse en las calificaciones, provocando brechas de ingresos injustas.

¿Quién vigila al vigilante?

El reto mayor es la fiscalización. De nada sirve tener leyes si las autoridades no tienen los colmillos ni el equipo técnico para auditar a estas gigantes tecnológicas. Mientras las plataformas se escudan en el ‘secreto industrial’ para no abrir sus algoritmos, los trabajadores siguen a merced de un sistema que no comprenden del todo.

Para nosotros en Tantita Tinta, está claro: la tecnología debe servir para facilitar la chamba, no para convertirla en un juego donde las reglas siempre están ocultas. La voz de los trabajadores debe ser el centro de la conversación, más allá de lo que digan las líneas de código.

Fuente: WIRED en Español


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