¿La casa sola? Trump pone sus condiciones para futuras Copas del Mundo
Si pensabas que después de la experiencia compartida en 2026 la idea de organizar eventos internacionales en equipo se había vuelto la nueva normalidad, agárrate, porque las declaraciones recientes desde la Torre Trump han dejado a más de uno con el ojo cuadrado. El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha dejado claro que, si por él fuera, la próxima vez que el Mundial toque suelo estadounidense, lo quiere todo para ellos.
En Tantita Tinta nos pusimos a analizar las implicaciones de lo que suena a un deseo de “jugar solo en el patio”. Durante una reciente conferencia donde estuvo presente el mismísimo mandamás de la FIFA, Gianni Infantino, Trump soltó una propuesta que ha hecho eco en todo el continente: organizar la Copa del Mundo de 2038, pero dejando a un lado a México y Canadá.
El argumento del “solito es mejor”
El mandatario estadounidense no se guardó nada y, dirigiéndose directamente a Infantino, lanzó su propuesta: “Lo que deberíamos hacer es que elijas de nuevo a Estados Unidos, esta vez dejaremos fuera a México y Canadá. Aunque fue muy amable incluirlos, nos eliges a nosotros”. La postura, que suena más a una negociación de bienes raíces que a logística deportiva, pone sobre la mesa el interés de Estados Unidos por centralizar la infraestructura y los ingresos que genera una justa mundialista de tal magnitud.
Para poner esto en perspectiva, debemos recordar que un evento de esta escala mueve miles de millones de pesos. Si hablamos de inversiones, estamos hablando de proyectos que superan fácilmente los 200,000 millones de pesos en infraestructura, estadios y modernización urbana. ¿Por qué querrían compartir el pastel si pueden quedarse con todo el banquete?
¿Un Mundial entre Estados Unidos y China?
Pero el drama no terminó ahí. Como si el plan de excluir a sus vecinos no fuera suficiente, Trump reveló una charla informal con Infantino sobre una posibilidad que suena a ciencia ficción: un Mundial compartido entre Estados Unidos y China. Según Trump, la idea surgió por la logística de los vuelos: “Gianni tuvo otra idea, que podemos tener a China y a Estados Unidos la próxima vez, así podemos tener un bonito y corto vuelo; a los jugadores les encantaría”.
Es curioso cómo la diplomacia deportiva se mezcla con el estilo personal de Trump. Más allá de la broma o la intención real, el simple hecho de mencionar una sede compartida con el gigante asiático demuestra que el estratega no tiene límites geográficos cuando se trata de su visión sobre los eventos de talla mundial.
Más allá del fútbol: La influencia en las decisiones arbitrales
La reunión en la Torre Trump también tuvo un momento que causó ruido extra: la anécdota sobre la tarjeta roja de Folarin Balogun tras el duelo contra Bosnia. Trump admitió haber llamado a Infantino para “hacer una recomendación” sobre la polémica expulsión. “Me vi forzado a llamar a Gianni y hacer una recomendación… ¡Dejen que ese tipo termine el partido!”, confesó entre risas.
En Tantita Tinta creemos que este tipo de anécdotas dejan claro que el fútbol, en las altas esferas, nunca ha estado separado de la política. ¿Se imaginan a un presidente presionando para que no expulsen a un delantero? Bueno, al parecer, en el mundo de Trump eso es simplemente hacer una “queja” necesaria.
¿Qué pasará con la candidatura de 2038? Por ahora, solo queda esperar. Lo que es un hecho es que la relación entre la FIFA y la Casa Blanca bajo esta administración promete ser, como mínimo, muy entretenida.
Fuente: Sopitas Cosas