La magia que sucede cuando las luces se apagan: El backstage de París
Si alguna vez te has preguntado cómo es posible que una prenda pase de ser un boceto en papel a una pieza de museo que desafía la gravedad, la respuesta está en el caos organizado del backstage. En Tantita Tinta sabemos que la verdadera magia de la moda no ocurre solo en la pasarela, sino en los minutos previos, entre el olor a laca para el cabello, los hilos sueltos y el nerviosismo de las modelos antes de salir a conquistar al mundo.
La Semana de la Moda de Alta Costura Otoño-Invierno 2026 acaba de arrancar en París y, como era de esperarse, el nivel está por los cielos. La fotógrafa Acielle Tanbetova ha estado ahí, con su lente siempre listo, para capturar esos instantes de artesanía pura que definen la industria hoy en día.
De Boloria a Schiaparelli: Un inicio de ensueño
El evento comenzó con fuerza. Olivier Theyskens, un nombre que siempre nos hace suspirar, presentó su colección para Boloria. Aunque nos entregó prêt-à-porter, la calidad fue tan espectacular que bien pudo haber pasado por una pieza de alta costura a medida. Por otro lado, la mente maestra de Daniel Roseberry volvió a hacer de las suyas con Schiaparelli, esta vez llevándonos a un viaje directo al fondo del océano con una propuesta que es, literalmente, arte viviente.
Y qué decir de Dior; Jonathan Anderson nos regaló una cátedra de pliegues que parecen desafiar las leyes de la física. En Tantita Tinta creemos que ver estas colecciones es entender que, detrás de cada lentejuela, hay cientos de horas de trabajo manual. No estamos hablando de ropa de centro comercial; estamos hablando de piezas que, en términos de valor, pueden costar lo que una casa pequeña o un auto de lujo en México, con precios que fácilmente escalan a cientos de miles de pesos.
¿Qué nos espera en los próximos días?
Aunque esto apenas comienza, la expectativa está al tope. La pregunta en el aire es: ¿qué nos tienen preparados los titanes de la industria? Estamos contando los minutos para ver las propuestas de Chanel, la osadía de Balenciaga y el refinamiento absoluto de Armani Privé. Para nosotros en Tantita Tinta, estos eventos son el recordatorio perfecto de por qué la moda sigue siendo el lenguaje creativo más poderoso del planeta.
El detalle hace al maestro
Las imágenes de Acielle nos dejan ver lo que normalmente se nos escapa: el último ajuste de un alfiler, el maquillaje que se retoca a mil por hora y la expresión de concentración absoluta en los ojos de las costureras. Es esa obsesión por el detalle, por cada milímetro de tela, lo que hace que la Alta Costura sea un mundo aparte. Mientras el mundo corre, París se detiene para ajustar un hilo.
Quédate atento a nuestras próximas notas, porque seguiremos desmenuzando cada look, cada tendencia y, por supuesto, ese chisme de pasarela que tanto nos gusta. La moda no es solo ponerse algo encima; es contar una historia, y París nos está contando la mejor hasta ahora.
Fuente: Vogue