¿Traición o supervivencia? El showrunner de ‘La casa del dragón’ aclara el final que nos dejó a todos en shock

¿La traición más obvia de la historia? Ryan Condal rompe el silencio

Si eres de los que terminó el último episodio de La casa del dragón con más preguntas que respuestas, no estás solo. La batalla de Ladera nos dejó con el corazón en un hilo y con la amarga sensación de que, en Poniente, la lealtad es un concepto bastante borroso. En Tantita Tinta nos pusimos a analizar los hechos y, vaya que el cierre de la temporada nos dejó claro que eso de repartir dragones como si fueran volantes en el centro de la ciudad, no iba a terminar nada bien.

A estas alturas, si no has visto el final, detente aquí. Pero si ya lo hiciste, sabrás que el bando de los negros sufrió un golpe bajo cortesía de sus propias “Semillas de dragón”. Los lectores de los libros ya se olían la tostada, pero para muchos espectadores, la caída de estos personajes fue un balde de agua fría.

Ulf y Hugh: ¿Dos caras de la misma moneda?

Hablemos de los protagonistas del drama: Ulf el Blanco y Hugh Martillo. Mientras que Ulf siempre se mostró como el tipo díscolo que nomás estaba ahí por el relajo, la traición de Hugh Martillo ha generado un debate intenso en redes sociales. ¿Fue realmente una traición o solo pura estrategia?

Ryan Condal, el showrunner de la serie, se mostró genuinamente extrañado por las dudas de la audiencia. En sus propias palabras, la traición de Hugh es tan clara como el agua. Según Condal, Hugh no solo desobedeció órdenes directas, sino que abandonó su puesto en Desembarco del Rey y se presentó en el campo de batalla donde nadie lo había invitado. Imagínate dejar tu chamba, ignorar a tu jefa y decidir por tu cuenta cuándo y dónde moverte; eso no es lealtad, es puro interés personal.

¿Por qué nos confundimos tanto?

Para nosotros en Tantita Tinta, la respuesta es simple: a veces nos distraemos un poco con el celular mientras vemos la serie. Pero el punto clave aquí es que Hugh Martillo nunca se movió por ideales. Él no quería ganar la guerra para Rhaenyra; él se movía por su propia conveniencia. Y ahora, tras perder a su esposa en el conflicto, su brújula moral —que de por sí ya era bastante dudosa— se rompió por completo.

Lo que viene: ¿El delirio de grandeza?

Ojo aquí, porque si nos basamos en los textos originales, a Hugh todavía le falta mostrar su faceta más peligrosa. En los libros, el tipo empieza a creerse una profecía que lo coloca como el próximo rey de los Siete Reinos. ¿Te imaginas el caos que eso provocaría en la próxima temporada? Si Condal decide meter esa trama, prepárate, porque los verdes y los negros van a parecer juego de niños comparado con la ambición desmedida de este personaje.

Por lo pronto, nos queda claro que en La casa del dragón nadie es trigo limpio. Mientras esperamos noticias de la cuarta temporada, nos queda reflexionar: ¿Realmente creíamos que alguien le iba a ser fiel a Rhaenyra solo por compromiso? En este juego de tronos, parece que el único que sale ganando es quien mejor sabe traicionar.

Fuente: Espinof


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