La luna de miel terminó: Apple lleva a la corte a OpenAI
En Tantita Tinta siempre decimos que en la tecnología, como en las mejores novelas, no hay amigos para siempre, solo intereses compartidos. Lo que parecía una alianza estratégica que prometía revolucionar la inteligencia artificial en nuestros iPhones, acaba de tronar de la peor manera posible: con una demanda multimillonaria y acusaciones de espionaje corporativo.
Apple, el gigante de Cupertino, ha decidido ponerle un alto a OpenAI tras descubrir, según ellos, una red de reclutamiento poco ética diseñada para vaciar sus oficinas de secretos comerciales. ¿El objetivo de esta supuesta jugada maestra de OpenAI? Desarrollar su propia línea de hardware utilizando la receta secreta del éxito que Apple ha refinado durante décadas.
¿Qué está pasando realmente?
La demanda, presentada ante el Tribunal de Distrito del Norte de California, no es cualquier cosa. Apple asegura que OpenAI ha orquestado una campaña sistemática para extraer información sobre productos que ni siquiera han visto la luz del día. Entre los señalados destaca Tang Tan, un ex-ejecutivo de Apple que ahora encabeza el área de hardware en OpenAI. Tan, quien fuera una pieza clave en el desarrollo del iPhone, el Apple Watch y los AirPods, es el rostro principal de este lío.
Para que te des una idea de la magnitud del problema: Apple afirma que OpenAI ya tiene en sus filas a más de 400 ex-empleados que alguna vez vistieron la camiseta de la manzana. La empresa de Tim Cook no se guardó nada y también arremetió contra Chang Liu, un ex-ingeniero que, presuntamente, antes de hacer las maletas, bajó archivos confidenciales, planos de ingeniería y especificaciones técnicas que valen, literalmente, miles de millones de pesos.
El costo de la innovación (y del robo)
Aunque todavía no hay una cifra oficial por daños, las demandas de este calibre en Estados Unidos suelen rondar los cientos de millones de dólares, lo que fácilmente se traduciría en miles de millones de pesos mexicanos (MXN) en multas e indemnizaciones. Pero más allá del dinero, lo que está en juego es la ventaja competitiva. Apple le exige a la empresa de Sam Altman que destruya todo el material obtenido ilegalmente y que rediseñe desde cero cualquier producto que huela a tecnología robada.
En Tantita Tinta analizamos este movimiento y es claro: Apple no solo busca una compensación económica; quiere frenar el avance de un competidor que nació de su propia casa. Con OpenAI preparándose para una oferta pública inicial (OPI) en los próximos meses, este golpe judicial llega en el momento más inoportuno posible para su valor en el mercado.
¿Qué sigue ahora?
La relación entre ambas empresas siempre fue un juego de espejos. Mientras OpenAI ponía el cerebro para funciones de Siri y Apple Intelligence, por detrás, el equipo de reclutamiento de OpenAI —fomentado, según la demanda, por figuras como el ex-diseñador estrella Jony Ive— ya estaba buscando cómo saltar al mercado del hardware.
Por ahora, el silencio de OpenAI es ensordecedor. No han dado declaraciones, pero el daño a la imagen está hecho. Los próximos meses serán cruciales para entender si la inteligencia artificial que usamos en nuestro celular cambiará de rumbo tras este pleito legal que, sin duda, pasará a la historia de Silicon Valley.
¿Tú qué opinas? ¿Es una estrategia desesperada de Apple por mantener su trono o OpenAI realmente se pasó de la raya en su búsqueda por dominar el mercado?
Fuente: Bloomberg Tecnologia