The Mandalorian & Grogu: ¿La épica llegada al cine o un capítulo largo con presupuesto?

¿Película o episodio extendido? Esa es la cuestión

Desde que empezaron a rodar las primeras reacciones de The Mandalorian & Grogu, el rumor que corría por internet era bastante claro: la cinta que marcaría el regreso de Star Wars a la pantalla grande se siente, en esencia, como un episodio extendido de la serie. Y en Tantita Tinta, tras analizarlo, les confirmamos que mentiras no dijeron. Pero ojo, eso no es necesariamente malo.

Más que una película con todas las letras, la experiencia se percibe como uno de esos especiales navideños que duran un poco más de lo habitual. Es una historia divertida, muy tierna y que profundiza en ese lazo de padre e hijo que tanto nos ha derretido el corazón. Pero, ¿es suficiente para justificar el boleto del cine?

La trama: Din Djarin y Grogu en acción

Pedro Pascal regresa como Din Djarin, nuestro mandaloriano favorito, quien ahora trabaja bajo las órdenes de la Nueva República cazando fugitivos imperiales. La dinámica es la clásica: Mando los atrapa y, si la cosa se pone difícil, pues simplemente los despacha. Sin embargo, todo se complica cuando les encargan una misión para desmantelar a un líder imperial escondido, involucrando nada menos que a la peligrosa mafia de los Hutt.

Aquí es donde la trama nos lleva a una aventura que, siendo muy honestos, bien pudo resolverse en cuatro episodios de una temporada regular. Y aquí surge nuestra duda existencial: si ya te lanzas a la gran pantalla con un presupuesto que supera por mucho lo que cuesta producir una serie (considerando que producciones como The Rise of Skywalker costaron cerca de 11,500 millones de pesos mexicanos), ¿por qué no darle esa escala épica que tanto esperamos en una sala de cine?

Luces, sombras y voces… extrañas

El elenco cuenta con nombres de peso como Sigourney Weaver, pero nos topamos con una decisión de casting bastante cuestionable: Jeremy Allen White prestó su voz para Rotta the Hutt. Si no nos dicen que es él, no nos enteramos. No es que esperáramos un Oscar por voz, pero la actuación se siente tan distorsionada y falta de chispa que el personaje termina siendo, a ratos, bastante plano.

Por otro lado, hay que darle su crédito a la parte técnica. El diseño sonoro, la música de Ludwig Göransson y los sets son impecables, manteniendo el estándar de calidad al que la serie nos tiene acostumbrados. Además, se agradece que la cinta sea amigable con quienes no se han aventado todas las temporadas previas. Si sabes quién es Mando y por qué Grogu es lo más tierno de la galaxia, ya estás del otro lado.

El corazón de la historia

Lo más rescatable es cómo la película aborda el temor universal de los padres: ¿está mi hijo listo para sobrevivir sin mí? Es un tema que Star Wars ha explorado desde siempre, y aquí brilla con luz propia. La construcción de esa relación es, sin duda, el motor de la historia.

Si eres de los que ama a Grogu (y si no, ¿todo bien en casa?), disfrutarás cada segundo en el que la pantalla se centra en las aventuras del pequeño. Sin embargo, no esperes consecuencias dramáticas que cambien el destino de la galaxia para siempre; al igual que en la serie, todo se siente como una aventura episódica donde el conflicto nunca termina de calar hondo.

¿Vale la pena verla? Definitivamente sí, pero baja tus expectativas de “blockbuster galáctico” y disfruta de este especial extendido que, aunque no reinventa la rueda, nos regala un rato muy ameno en compañía de los personajes más queridos del momento.

Fuente: Sopitas Cine y TV

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