The Mandalorian & Grogu en el cine: ¿Un éxito galáctico o puro relleno espacial?

¿La pantalla grande realmente le hace justicia a Mando?

En Tantita Tinta siempre somos los primeros en formarnos para ver cualquier estreno que provenga de una galaxia muy, muy lejana. Por eso, cuando se anunció que la serie The Mandalorian daría el salto a la pantalla grande, nuestras expectativas estaban por las nubes. Sin embargo, tras ver The Mandalorian and Grogu, nos hemos quedado con una sensación agridulce: ¿era necesaria esta traslación o solo querían probar suerte con una jugada de taquilla?

Un viaje de 132 minutos que se siente infinito

Con una duración de 132 minutos, la película sufre de un mal que aqueja a muchas producciones actuales: la falta de ritmo. Para nosotros en Tantita Tinta, la cinta se siente más como un episodio alargado artificialmente que como una experiencia cinematográfica épica. No hay una evolución real en los personajes, ni se nos presentan caras nuevas que realmente aporten valor a la narrativa. Es como si hubieran condensado una temporada entera en dos horas, dejando los momentos de desarrollo a la deriva.

¿Efectos especiales o un revoltijo digital?

Visualmente, la película es una moneda al aire. Hay escenas que te dejan con la boca abierta, demostrando que el diseño de producción en Lucasfilm sigue teniendo ese toque maestro, especialmente cuando usan marionetas físicas que lucen increíbles. Pero, por otro lado, te topas con secuencias de acción donde el CGI se siente descuidado, como si fuera un batiburrillo de criaturas peleando sin sentido. Definitivamente, es un espectáculo irregular que, aunque luce bien en una pantalla grande, a veces te hace cuestionar el presupuesto invertido.

El problema con nombre propio: Grogu

Aquí es donde la cosa se pone interesante. El pequeño Grogu, quien se robó nuestro corazón desde el primer minuto en la serie, se ha convertido en un problema dramático. En la industria del cine se le conoce como Deus Ex Machina: esa herramienta de guion que aparece para solucionar cualquier lío de forma mágica, quitándole toda la tensión al asunto. Sus poderes están tan sobredimensionados que ya no sentimos que Mando esté realmente en peligro. Si algo sale mal, ahí viene el pequeñín a resolverlo con un movimiento de mano.

  • Lo bueno: La química entre Mando y Grogu sigue siendo oro puro. Es imposible no soltar una sonrisa.
  • Lo malo: Cero aportes al canon de Star Wars. No esperes cambios en el universo, solo acción palomera.
  • El veredicto: Si vas sin expectativas, la vas a pasar bien, pero no esperes la octava maravilla del cine.

A fin de cuentas, The Mandalorian and Grogu cumple con el objetivo de entretener, pero se queda corta si buscabas una pieza que revolucionara la franquicia. Es ideal para un domingo por la tarde, comprando tus palomitas y dejando el cerebro en modo “modo avión”.

Fuente: Espinof

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