La lucha por la verdad se topa con el escudo policial
En Tantita Tinta siempre nos hemos caracterizado por poner la lupa en lo que realmente importa: la dignidad humana y el respeto a quienes alzan la voz por los suyos. Recientemente, una manifestación que buscaba visibilizar la crisis de personas desaparecidas en nuestro país terminó en un escenario de tensión e indignación sobre la Calzada de Tlalpan, una de las arterias más importantes de la capital.
Lo que debía ser una jornada de exigencia de justicia se transformó en un momento de crisis cuando integrantes de colectivos de búsqueda denunciaron haber sufrido agresiones, tanto verbales como físicas, por parte de elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) de la CDMX. Según el testimonio de los afectados, la intervención policial fue desmedida, dejando una herida abierta en la confianza de quienes recorren el país buscando a sus seres queridos.
¿Qué sucedió realmente en Tlalpan?
Los familiares, quienes llevan meses —a veces años— en una búsqueda incansable, narraron cómo la protesta fue contenida de una manera que calificaron como represiva. Para el equipo de Tantita Tinta, es fundamental señalar que el derecho a la libre manifestación es el pilar de cualquier sociedad democrática, especialmente cuando hablamos de familias que tienen poco más que su voz para exigir respuestas.
Tras la viralización de los videos y los señalamientos de los colectivos, la maquinaria institucional tuvo que moverse. La SSC anunció de inmediato que se abriría una investigación interna para deslindar responsabilidades. Por su parte, César Cravioto, figura clave en el gobierno capitalino, ofreció una disculpa pública ante el evidente malestar social que provocó el actuar de los uniformados.
El peso de la responsabilidad
Pero, ¿es suficiente una disculpa? Para los colectivos, el daño ya está hecho. La violencia ejercida contra quienes buscan a sus desaparecidos no es solo un exceso policial; es una revictimización de personas que ya viven bajo una carga emocional inmensa.
- Investigación en curso: La SSC prometió revisar las cámaras del C5 y el actuar de los oficiales presentes.
- El reclamo ciudadano: Los colectivos exigen no solo disculpas, sino protocolos claros que impidan que el uso de la fuerza se convierta en la respuesta estándar ante el dolor social.
- Un llamado a la sensibilidad: Desde nuestra redacción, nos preguntamos cómo se puede prevenir que una protesta pacífica escale a una confrontación física.
En Tantita Tinta seguiremos dándole seguimiento a este caso, porque entendemos que, en una ciudad que nunca duerme y donde el caos es diario, la empatía no puede ser la gran ausente. Las autoridades tienen la chamba de demostrar que las disculpas se traducen en cambios reales y no solo en un control de daños mediático. La justicia no es un favor, es un derecho, y la protección de quienes buscan la verdad debería ser la prioridad número uno.
Fuente: El Universal