Tacubaya: El refugio de lujo que fue el ‘Beverly Hills’ de la élite porfiriana

Tacubaya: Un viaje al pasado entre palacetes y jardines franceses

Si hoy pasas por Tacubaya y solo ves el caos del transporte y el bullicio citadino, probablemente te cueste trabajo imaginar que, hace poco más de un siglo, esta zona era el retiro favorito de las familias más adineradas del país. En Tantita Tinta nos encanta hurgar en el pasado de la CDMX, y hoy te contamos por qué este barrio fue el epicentro del glamour durante el porfiriato.

Desde tiempos prehispánicos, Tacubaya ya era una joya. Gracias a sus manantiales y clima privilegiado, era un oasis alejado de las inundaciones constantes que sufría el centro de la capital. Pero fue con la llegada de Porfirio Díaz al poder que el barrio se transformó: pasó de ser un pueblo tranquilo a un despliegue de opulencia arquitectónica con claras influencias europeas.

¿Por qué las élites eligieron este rincón?

Imagina esto: familias como los Escandón o los Mier y Pesado no querían vivir en el centro, querían una casa de verano que tuviera el estilo de Francia, pero con el aire campirano de México. Aquí es donde entra el diseño ecléctico: palacetes con salones de baile inmensos, capillas privadas y jardines que parecían sacados de un cuento. Si hoy quisieras construir algo parecido en una zona premium, el costo sería astronómico, fácilmente superando los 50 o 100 millones de pesos mexicanos, dependiendo la extensión del terreno.

Muchas de estas fincas contaban con:

  • Jardines afrancesados: Perfectos para las tardes de té.
  • Áreas de servicio: Construidas totalmente separadas para mantener la privacidad.
  • Caballerizas y fuentes: Símbolos de estatus absoluto.

De la Hacienda de la Condesa a la colonia Escandón

Lo que hoy conocemos como colonia Escandón o San Miguel Chapultepec, antes de 1900 eran terrenos de cultivo que pertenecían a los Escandón y los De Teresa. Al fraccionar esas tierras, el paisaje cambió drásticamente. Por ejemplo, la casa de la viuda de Miguel Miramón (Concepción Lombardo) es hoy la Casa del Tiempo, y la antigua residencia de la familia Gómez de Parada ahora funciona como la Embajada de Rusia. ¡Pura historia viva!

El declive de la opulencia

Con el fin del porfiriato, la historia cambió de tono. La ciudad empezó a crecer de forma imparable y las villas de descanso quedaron absorbidas por el asfalto. Los huertos fueron devorados por la mancha urbana y, aunque muchas de esas casonas fueron demolidas, otras lograron sobrevivir, integrándose al paisaje comercial moderno. El famoso Parque Lira, por ejemplo, donde antes se alzaba una mansión con lagos y puentes, hoy es un pulmón verde abierto a todos los ciudadanos.

Para nosotros en Tantita Tinta, Tacubaya es el recordatorio de que debajo de cada edificio moderno de la CDMX hay una historia fascinante esperando ser contada. La próxima vez que andes por la zona, échale un ojo a los detalles de los edificios; tal vez te topes con un vestigio de lo que fue el esplendor capitalino de principios del siglo XX.

Fuente: Sopitas Cosas


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