¿Qué pasó, Steven? El regreso a la ciencia ficción que se quedó en el intento
En Tantita Tinta siempre hemos sido los primeros en formarnos para ver lo que sea que Steven Spielberg decida poner en la pantalla grande. Es el hombre que nos regaló Jurassic Park y E.T., después de todo. Así que, cuando nos enteramos de que regresaba a la ciencia ficción con Disclosure Day, nuestras expectativas estaban por los cielos. Era el evento de 2026, la promesa de volver a ver al maestro explorando el contacto extraterrestre como solo él sabe hacerlo. Pero, spoiler alert: a veces, ni el nombre más grande de Hollywood garantiza una buena historia.
Recordemos por un segundo esa mesa en Jurassic Park, donde John Hammond y sus invitados debaten sobre la ética de jugar a ser dioses. No había dinosaurios destrozando gente en ese momento, solo diálogo, tensión y una profundidad que te volaba la cabeza. Ese es el Spielberg que amamos. Ese Spielberg, lamentablemente, no se presentó a trabajar en esta ocasión.
Un guion vacío con mucho presupuesto
Disclosure Day nos cuenta la historia de Daniel, un experto en ciberseguridad que vive huyendo con su novia, Jane. ¿De quién? De una organización secreta que lleva 80 años ocultando la existencia de alienígenas. La premisa suena a clásico del género, pero aquí es donde la película empieza a derrapar. Por otro lado, tenemos a Margaret, una presentadora del clima en Kansas City que, tras un encuentro con un animal (que se ve bastante artificial, por cierto), empieza a percibir “la verdad” de la gente. ¿Cómo se conecta esto con los aliens? Ni nosotros en Tantita Tinta logramos descifrarlo, y créannos, le pusimos empeño durante las dos horas y media que dura el filme.
- El conflicto ausente: Se menciona de pasada que revelar la existencia de vida extraterrestre fracturaría a la sociedad por temas religiosos, pero se aborda con una ligereza decepcionante.
- Efectos visuales: El CGI de los animales resulta bastante notorio; a estas alturas de la vida, esperábamos una integración mucho más natural y pulida.
- El rayito de luz: Emily Blunt. Es la única que sostiene la película con una actuación humana y honesta, lo cual hace que te preguntes por qué el guion no estuvo a su altura.
¿Se pudo hacer mejor?
Totalmente. Imaginen qué interesante habría sido explorar cómo la humanidad se uniría (o se dividiría) ante una revelación así, en lugar de reducir el debate social a un minuto de diálogo plano. La película plantea un montón de preguntas, pero no tiene el valor ni la astucia para responder ninguna. Es una cadena de eventos que, aunque visualmente buscan ser espectaculares, se sienten huecos.
Estamos hablando de una producción con un presupuesto millonario —probablemente de cientos de millones de pesos si lo traemos a nuestra realidad local— que termina siendo un ejercicio de estilo sin alma. Salir del cine sintiendo que no viste nada concreto después de tanta expectación es un golpe bajo para los fans del género.
En definitiva, Disclosure Day no es la cinta que marcará época en la carrera de Spielberg. Es un recordatorio de que, a veces, tener todos los elementos —el director, el dinero y el elenco— no sirve de nada si falta lo más importante: una historia con algo que decir.
Fuente: Sopitas Cine y TV