Descubrimiento del observatorio solar prehispánico en Puebla
En Tantita Tinta nos apasiona desenterrar la historia que moldea nuestro presente. Así, el INAH ha revelado un complejo arqueológico en la zona de Teteles de Ávila Castillo, en la Sierra Norte de Puebla, que data de más de 2,500 años. Se trata de un observatorio solar, una pieza clave para entender cómo las civilizaciones mesoamericanas sincronizaban sus calendarios con el movimiento del Sol.
Un sitio, dos montículos, un cosmos
El hallazgo consiste en dos basamentos piramidales escalonados que se ubican a los lados de un patio cuadrangular, al este de la plaza ceremonial principal. El montículo occidental, de 46 × 27 m, servía como punto de referencia fijo. El oriental, más amplio (90 × 40 m), marcaba la salida del Sol y permitía registrar con precisión los solsticios y equinoccios.
¿Cómo funcionaba el observatorio?
Los antiguos observadores se posicionaban en el montículo occidental y, al alinear su visión con el horizonte del este, podían detectar la primera luz del día. Cuando la luz atravesaba la estructura oriental, se producían sombras y ángulos que coincidían exactamente con los eventos astronómicos más importantes del año. Con esa información, organizaban las temporadas de siembra y cosecha, alineando la agricultura con los ciclos solares.
Contexto arqueológico y cultural
La zona, conocida como Tetelictic, estuvo habitada entre 900 a.C. y 100 d.C.. Los pobladores, probablemente ancestros totonacas con nexos mayas y huastecas, dejaron más de 25 estructuras que varían entre 2 y 15 metros de altura, un juego de pelota, seis plazas y un patio hundido. La pirámide principal está alineada con Canopus, la segunda estrella más brillante del cielo nocturno, lo que sugiere un conocimiento profundo de la astronomía estelar.
Herramientas y hallazgos colaterales
Durante las excavaciones se encontraron herramientas de obsidiana, fragmentos de cerámica y una ofrenda totonaca, testimonio de la actividad cotidiana y ritual del sitio. La abundancia de obsidiana en los yacimientos cercanos de Zaragoza‑Oyameles convirtió a Tetelictic en un punto clave del comercio prehispánico.
Importancia para la ciencia y la historia
Este complejo es el observatorio solar más antiguo registrado fuera del área maya, lo que amplía nuestro entendimiento de la difusión del conocimiento astronómico en Mesoamérica. La precisión de sus alineaciones muestra que la arquitectura, la geografía y la observación de los astros estaban integradas en un sistema de calendario sofisticado, comparable a los de Stonehenge o los templos mayas de Chichén Itzá.
Estado actual y futuro del sitio
Actualmente, Tetelictic permanece cerrado al público mientras el INAH continúa con trabajos de rescate, estudio y conservación. Se estima que la visita al sitio requiere al menos tres horas de viaje desde la Ciudad de México, pero la espera valdrá la pena para los amantes de la arqueología y la astronomía.
Lo que implica este hallazgo
- Revalida la capacidad de los pueblos prehispánicos para construir instrumentos astronómicos precisos.
- Amplía la red de conocimiento científico en Mesoamérica, conectando Puebla con los centros mayas y huastecos.
- Potencialmente abre una nueva ruta turística cultural, una vez que se garantice la conservación del sitio.
Para nosotros en Tantita Tinta, este descubrimiento es una invitación a mirar al pasado y reconocer que la curiosidad humana por el cosmos no tiene fronteras ni fechas de expiración.
Fuente: Sopitas Cosas