Sheinbaum pone un alto: ¿Es el narco un pretexto de EE. UU. para meterse en México?

La soberanía mexicana, a debate: Sheinbaum responde a las presiones desde Washington

En Tantita Tinta siempre hemos dicho que la relación entre México y Estados Unidos es como un matrimonio complicado: hay mucho en juego, mucha historia compartida y, de vez en cuando, uno que otro berrinche que pone a temblar los mercados. Esta semana, la presidenta Claudia Sheinbaum puso los puntos sobre las íes respecto a un tema que siempre vuelve a la mesa: el narcotráfico y cómo, según ella, se ha utilizado históricamente como una carta de presión política.

Durante su conferencia mañanera, la mandataria fue directa: el discurso del combate a las drogas no es nuevo, y desde hace décadas se ha usado como una herramienta para influir en las decisiones de nuestro país. Para ilustrar su punto, Sheinbaum recordó las memorias de Miguel de la Madrid, donde ya se mencionaba que el narcotráfico era visto como un caballo de Troya para injerencias externas. No es una teoría de conspiración reciente, es un tema que viene de años atrás.

¿Cooperación o intervención?

La pregunta del millón es: ¿por qué ahora? La tensión subió de tono cuando el Departamento de Justicia de los Estados Unidos puso en la mira a diez ciudadanos mexicanos, entre ellos un gobernador, un senador y un presidente municipal. Estamos hablando de figuras que fueron elegidas democráticamente por los mexicanos. Aquí es donde en Tantita Tinta nos preguntamos, ¿hasta dónde llega la colaboración y dónde empieza la intromisión?

La postura de Palacio Nacional es clara: México no busca un pleito con el vecino del norte. Al contrario, el gobierno busca mantener el Tratado Comercial —que representa una derrama económica vital— y seguir colaborando, pero bajo una premisa innegociable: el respeto a la soberanía.

Las cifras que presenta el gobierno

Sheinbaum no se quedó solo en la crítica. Aprovechó para presumir los resultados de su estrategia de seguridad, distanciándose de la idea de resolver todo mediante la fuerza bruta. Según la información presentada:

  • Se han detenido a más de 50 mil personas relacionadas con el crimen organizado.
  • Se reporta una disminución del 49 por ciento en los homicidios dolosos, un dato que, de confirmarse a largo plazo, sería un respiro para muchas zonas del país.
  • La estrategia actual se basa en inteligencia y atención a las causas sociales.

El factor de las pruebas

El punto central de la presidenta es el debido proceso. Sheinbaum fue enfática: si hay acusaciones serias contra funcionarios públicos, que se presenten las pruebas y que sea la Fiscalía mexicana la que trabaje. No importa el partido; si es de Morena, del PAN o del PRI, la exigencia es la misma: “tiene que haber pruebas”.

“¿Quién decide en México? El pueblo”, sentenció la presidenta. Para ella, que una oficina extranjera solicite la extradición de funcionarios en funciones es un precedente peligroso que debe analizarse con lupa. En Tantita Tinta nos queda claro que este no será el último capítulo de este drama diplomático. Mientras tanto, nos toca estar atentos a cómo se mueven las piezas en este tablero donde la política, la seguridad y el comercio intentan no chocar.

Fuente: El Universal


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