“Se llevaron uno y dejaron a los demás”: El indignante hallazgo de Ceci Flores en Sinaloa

La lucha que no descansa: Madres buscadoras regresan a una fosa ignorada por la autoridad

En Tantita Tinta, hemos seguido de cerca la labor incansable de Ceci Flores, fundadora del colectivo Madres Buscadoras de Sonora. Esta semana, el dolor y la indignación se volvieron a cruzar en el camino de estas mujeres en Cubiri de Portelas, Sinaloa. ¿La razón? Una historia que, tristemente, se repite con demasiada frecuencia: la falta de exhaustividad por parte de las autoridades encargadas de investigar las desapariciones en nuestro país.

Tras un hallazgo inicial, Ceci Flores regresó al lugar donde se suponía que las autoridades ya habían realizado su trabajo. Sin embargo, su sorpresa fue mayúscula y devastadora: al remover apenas unos centímetros de tierra, comenzaron a emerger restos óseos que, según la activista, pertenecen a personas que fueron pasadas por alto durante la primera intervención de la Fiscalía.

Un error que cuesta vidas (y justicia)

El reclamo de Ceci Flores es directo: “La Fiscalía se llevó un cuerpo y dejó los demás aquí sepultados”. Según la información recibida por un reporte anónimo, en ese punto exacto se encontraban restos de al menos tres personas. No obstante, las autoridades procedieron a levantar solo uno, dejando al descubierto una negligencia que no solo revictimiza a las familias, sino que entorpece la posibilidad de devolver la paz a otros hogares.

En el video compartido por la propia activista, se observa la cruda realidad de las buscadoras: con palas y guantes, bajo el sol implacable de Sinaloa, las madres tienen que hacer el trabajo de campo que debería estar cubierto por protocolos forenses profesionales. Entre la tierra, localizaron un fémur y otros segmentos óseos que confirmarían que, al menos, hay dos personas más en esa fosa.

¿Por qué las madres tienen que hacerlo solas?

Para nosotros en Tantita Tinta, es fundamental cuestionar la sensibilidad de las instituciones. No es la primera vez que Ceci Flores enfrenta obstáculos. Apenas el pasado 6 de julio, denunció haber sido revictimizada por personal de la Comisión de Búsqueda de Sinaloa, quienes llegaron a minimizar el hallazgo sugiriendo —sin ninguna prueba científica— que se trataba de restos animales.

“No lo hacen con el amor que lo hacemos nosotras”, sentenció Flores, quien desde 2015 busca incansablemente a su hijo, Alejandro Guadalupe Islas Flores. Esta declaración resuena con fuerza: la diferencia entre una búsqueda burocrática y una búsqueda impulsada por el amor de madre es, literalmente, la diferencia entre la justicia y el olvido.

Contexto de una crisis

El costo de estas búsquedas no solo es emocional. Aunque el Estado tiene presupuestos asignados para el fortalecimiento de los servicios forenses (cuyos proyectos de inversión suelen rondar los miles de millones de pesos anuales), la realidad en los predios de Sinaloa sigue siendo la misma: madres usando sus propios recursos, sus propios vehículos y su propia energía para limpiar el suelo en busca de señales.

  • El reto: Identificación masiva de restos en fosas clandestinas.
  • La deuda: Falta de profesionalismo en el procesamiento de escenas del crimen.
  • La resiliencia: Colectivos que, ante la omisión, han tomado el papel de peritos improvisados por necesidad.

Desde Tantita Tinta hacemos un llamado a las autoridades para que este caso no quede en el archivo muerto. La verdad no se puede enterrar bajo la tierra de Sinaloa, y estas madres no dejarán de escarbar hasta que cada persona regrese a casa con los suyos.

Fuente: El Universal


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