¿Un escape de película o negligencia total? El caso Millet sacude a Yucatán
Si pensabas que las escenas de acción donde los protagonistas se escabullen de la policía solo pasaban en Netflix, te tenemos noticias frescas desde Mérida. En Tantita Tinta, nos dimos a la tarea de seguirle la pista a Arturo Millet, un empresario que, tras recibir una orden de prisión preventiva, decidió que un hospital era el lugar perfecto para, literalmente, desaparecer del mapa.
Pero, ¿cómo llegamos a este punto? Vamos paso a paso para que no te pierdas ni un detalle de este enredo que parece sacado de una telenovela de las pesadas.
El origen del drama: millones en juego y promesas incumplidas
Todo este lío judicial comenzó hace tiempo, cuando un grupo de inversionistas puso su confianza (y sus ahorros) en manos de Millet. La cifra no es menor: estamos hablando de 2.8 millones de dólares, lo que al tipo de cambio actual ronda los 56 millones de pesos mexicanos. ¿El objetivo? Gestionar y escriturar 13 terrenos en el paradisíaco Tulum, Quintana Roo. Sin embargo, el sueño inmobiliario se convirtió en pesadilla cuando el dinero se esfumó y las escrituras nunca aparecieron.
Tras una denuncia por abuso de confianza, Millet fue sentenciado en 2022 a cuatro años de prisión y se le ordenó reparar el daño pagando esos 56 millones de pesos. Pero, como suele suceder con los personajes de estas historias, la justicia avanzaba a su propio ritmo.
La audiencia, la crisis y la «desaparición»
El pasado 25 de agosto, la situación dio un giro de 180 grados. Durante una diligencia en el Juzgado Tercero de Ejecución de Sentencias, el juez dictó la prisión preventiva. Millet, al verse contra la pared, comenzó a sentirse mal. Argumentando una crisis nerviosa, el personal médico autorizó su traslado a un hospital privado en Mérida.
Aquí es donde la trama se complica. El empresario no iba solo; contaba con la «custodia» de elementos de la Policía Estatal de Investigación de la SSP de Yucatán. Se suponía que ellos debían vigilarlo hasta que recibiera el alta médica y fuera trasladado al penal. Pero, ¡sorpresa!, cuando los agentes quisieron ver cómo seguía el paciente, la habitación estaba vacía. ¿Se les peló? Así parece.
¿Qué sigue ahora?
Para nosotros en Tantita Tinta, este caso deja muchas preguntas abiertas sobre los protocolos de seguridad. Actualmente, el Juzgado ha girado una orden de reaprehensión y las autoridades estatales ya tienen activado un operativo de búsqueda para dar con el paradero del empresario. Millet no solo enfrenta este caso, pues su historial está cargado de otros pleitos inmobiliarios que han involucrado sumas de dinero igualmente estratosféricas.
¿Lograrán capturarlo antes de que salga del país o se convertirá en un prófugo con mucha suerte? Por ahora, solo queda esperar a ver qué dice la Fiscalía mientras el morbo y la indignación siguen creciendo en la capital yucateca. Estaremos muy atentos a cualquier actualización de esta historia que, claramente, aún tiene mucha tela de donde cortar.
Fuente: Sopitas Cosas