Un cambio de planes que hace ruido en San Lázaro
En Tantita Tinta sabemos que cuando se trata de la reforma al Poder Judicial, el ambiente en la Cámara de Diputados se pone más tenso que fila de trámites en el SAT. Esta semana, Morena y sus aliados movieron sus piezas y lograron la aprobación en lo general de una reforma constitucional que cambia las reglas del juego: la elección de magistrados y jueces se recorre hasta el primer domingo de junio de 2028.
La votación, que cerró con 341 votos a favor frente a 124 en contra, marca un respiro en el calendario electoral, pero un dolor de cabeza en el terreno político. Tras cuatro horas y media de un debate intenso, los legisladores se fueron a un receso para continuar con la discusión de las reservas este miércoles. Pero, ¿qué implica realmente este aplazamiento?
¿Qué hay detrás de este movimiento?
La propuesta, impulsada desde el Ejecutivo, no se limita a cambiar una fecha en el calendario. Entre los puntos clave, el dictamen propone:
- Comisión Coordinadora: Se busca crear este organismo encargado de proponer candidatos y organizar el proceso.
- Capacitación continua: La Escuela Nacional de Formación Judicial tomará un papel protagónico para preparar a los futuros juzgadores.
- Ajustes en la Sala Superior: Se otorga un año extra a los magistrados del Tribunal Electoral, quienes ahora terminarán su encargo en 2028.
Para nosotros en Tantita Tinta, es vital observar cómo esto impacta la estructura del sistema. La idea de que esta elección sea concurrente con el proceso de revocación de mandato es una apuesta arriesgada que busca eficiencia, aunque la oposición no lo ve precisamente así.
Las voces de la discordia
Como era de esperarse, el PAN, PRI y Movimiento Ciudadano no se quedaron callados. Durante el debate, los argumentos de la oposición fueron directos: aseguran que esta reforma no ataca los problemas de fondo que dejó la versión aprobada en septiembre de 2024. Diputados como Rubén Moreira (PRI) fueron enfáticos al señalar que la falta de claridad, como la confusión sobre cómo elegir al presidente de la Suprema Corte, terminará siendo un conflicto legal a corto plazo.
Uno de los puntos más críticos que mencionaron es la seguridad. Ante la sombra de la influencia del crimen organizado, la oposición exigió un acuerdo nacional para blindar las elecciones. “Necesitamos resolver qué pasa cuando se entromete el crimen organizado”, señaló Moreira, advirtiendo que los procesos electorales locales ya están resintiendo estas presiones.
¿Tómbola sí o tómbola no?
Otro de los temas que sacó chispas fue el método de selección. Mientras figuras como Claudia Ruiz Massieu criticaron que la insaculación (la famosa tómbola) sigue siendo el método preferido para definir cargos clave —lo que, a su juicio, le quita peso a la carrera judicial y meritocracia—, desde la bancada oficialista, Leonel Godoy salió al quite. Aseguró que no todos los candidatos irán a la tómbola, sino solo aquellos que superen los filtros de los comités de evaluación.
Lo que queda claro es que la batalla apenas comienza. Con una reforma que busca centralizar y reconfigurar los contrapesos, el camino hacia 2028 promete ser largo, complejo y, sobre todo, altamente vigilado por la ciudadanía. En Tantita Tinta seguiremos dándole seguimiento a este proceso, porque la justicia es un tema que, literal, nos toca a todos.
Fuente: El Universal