¿El fin del ascenso en México? Los equipos dicen: ¡Ni lo mande Dios!
Si eres de los que extraña la emoción de ver a un equipo sudar la gota gorda para subir a Primera División o el drama de ver a los gigantes pelear por no irse al infierno de la división de plata, no estás solo. En Tantita Tinta sabemos que el futbol mexicano sin ascenso pierde ese saborcito especial que nos mantenía a todos al filo de la butaca. Pues bien, los Leones Negros de la Universidad de Guadalajara han decidido que ya basta de silencios.
Recientemente, el equipo tapatío, en compañía de otros clubes como Atlético La Paz, Atlético Morelia, Mineros de Zacatecas y Cancún FC, soltó la bomba: presentaron una apelación formal ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS). ¿El objetivo? Que el sistema de ascenso y descenso vuelva a ser una realidad y no solo un recuerdo nostálgico.
De la cancha al escritorio: la protesta se hace sentir
La cosa no se quedó en papelitos legales. Durante su encuentro contra la Jaiba Brava, los jugadores de la UdeG saltaron al pasto con un mensaje que no dejó lugar a dudas: ‘Rugimos por el Ascenso’. Fue un momento de esos que erizan la piel, donde la afición se unió al coro para dejarle claro a la cúpula de la Liga MX que la ‘devaluación’ de su liga no les parece ni tantito graciosa.
Para nosotros en Tantita Tinta, este movimiento es más que una queja; es la resistencia de clubes que se sienten atrapados en una liga etiquetada por Mikel Arriola como de ‘desarrollo’, pero que en la práctica parece más un estancamiento diseñado para evitar la competencia real.
¿Qué dice la letra chiquita de la discordia?
Hagamos un poco de memoria. Se suponía que la suspensión del ascenso, vigente desde la temporada 2019/2020, era temporal. La promesa era que, una vez que los clubes de Primera se estabilizaran económicamente, el sistema regresaría. Pero, ¡sorpresa!, las seis temporadas prometidas pasaron, la economía parece que no termina de ser el argumento sólido y la Liga MX sacó un as bajo la manga.
El reglamento de competencia para el ciclo 2026-2027 es contundente: no habrá descenso, y por lo tanto, no habrá ascenso. En términos llanos, la puerta está cerrada con llave y el candado lo tiene la Federación Mexicana de Futbol. Esto deja a clubes que invierten millones —a veces equivalentes a presupuestos anuales de decenas de millones de pesos— con las manos atadas, sin posibilidad de escalar deportivamente aunque tengan el talento para competir en el máximo circuito.
¿Qué sigue para nuestro futbol?
La gran duda es si este bloque de cinco equipos logrará mover la aguja en el TAS o si terminará pasando lo que ya hemos visto antes: que algunos equipos, por presión política o conveniencia, terminen abandonando el barco a mitad de camino.
El futbol profesional en México necesita dinamismo. La falta de competencia directa mata el interés del aficionado y, a la larga, le pega al espectáculo. En Tantita Tinta nos preguntamos: ¿hasta cuándo seguiremos con esta Liga MX de ‘invitados especiales’ donde el esfuerzo de años se ignora por decreto?
La batalla legal en el TAS apenas comienza y, créenos, le estaremos siguiendo la pista muy de cerca. Porque al final del día, el futbol es de quien lo suda en la cancha, no de quien decide las reglas tras un escritorio.
Fuente: Sopitas Deporte