Reforma judicial: ¿El ‘ajuste’ que necesitaba México o solo un respiro para los inversionistas?

Un cambio de ritmo en el Poder Judicial

En Tantita Tinta siempre estamos atentos a lo que mueve los hilos de nuestra economía, y esta semana el Congreso nos dio una noticia que tiene a todo el mundo hablando: se aprobaron modificaciones importantes a la polémica reforma judicial de 2024. Después de meses de incertidumbre, el Senado dio luz verde a una serie de ajustes que, según el gobierno, buscan poner orden en casa y calmar los nervios de quienes ponen su dinero en nuestro país.

Pero, ¿de qué estamos hablando exactamente? La presidenta Claudia Sheinbaum propuso y logró que se retrasara un año la próxima ronda de elecciones judiciales, moviéndola hasta 2028. Además, se están retomando los exámenes de conocimientos para quienes aspiran a ser jueces y se creará un comité para evaluar qué tan bien (o qué tan mal) están haciendo su chamba los nuevos magistrados. Básicamente, se trata de ponerle un poco más de estructura a un proceso que, siendo honestos, dejó a muchos con más dudas que certezas.

¿Es suficiente para recuperar la confianza?

La gran pregunta que nos hacemos en Tantita Tinta es si estos cambios realmente convencen a las empresas extranjeras y nacionales que han frenado sus inversiones en México. Desde la reforma original, muchos empresarios han preferido irse por la vía del arbitraje o la mediación antes que pisar un tribunal, temiendo que la imparcialidad se haya ido por la ventana.

Expertos en el tema sugieren que estas medidas son, en realidad, cosméticas. Marco Oviedo, de XP Investimentos, fue tajante: “La reforma trata más de simplificar el proceso electoral que de abordar la cuestión de fondo”. El sentir general es que, aunque los exámenes de conocimientos suenan bien, no resuelven el problema de fondo: tener a los profesionales más capacitados resolviendo conflictos legales que, a veces, involucran miles de millones de pesos.

Un nuevo candado contra la interferencia

Por si fuera poco, los senadores también aprobaron una ley para blindar las elecciones ante lo que llaman “injerencia extranjera”. Esto incluye desde el apoyo financiero sospechoso hasta ataques cibernéticos o presión diplomática. Es una medida que busca proteger la soberanía electoral, pero que añade una capa de complejidad técnica a un sistema que ya de por sí estaba bajo la lupa global.

¿Qué significa esto para tu bolsillo y para el país?

Cuando hablamos de economía, no podemos ignorar que la inversión agregada en México ha estado a la baja. Las empresas necesitan certeza jurídica para expandirse, construir plantas o contratar más gente. Si el Poder Judicial se percibe como una extensión del gobierno, el riesgo para los negocios aumenta, y cuando hay riesgo, la inversión se vuelve cautelosa.

Para nosotros, el punto de quiebre sigue siendo el mismo: ¿cómo garantizamos que quien se siente en el estrado realmente sepa qué está haciendo? La idea de vincular las elecciones judiciales de 2028 con la revocación de mandato de la presidenta Sheinbaum añade otro ingrediente al drama: ¿será un ejercicio cívico imparcial o se convertirá en un tema puramente partidista? Como bien señaló la ex juez María Emilia Molina, la justicia debería ser una cancha neutral, no un concurso de popularidad.

En resumen, nos han dado un respiro de un año. Es tiempo suficiente para reflexionar si queremos una reforma superficial o una cirugía mayor que realmente le dé seguridad a los inversionistas y a los mexicanos de a pie. En Tantita Tinta estaremos dando seguimiento puntual, porque esto, apenas empieza.

Fuente: Bloomberg Tecnologia

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