Refinería Dos Bocas: El gigante que triplicó su costo y opera a media máquina

¿Qué está pasando realmente con la Refinería Olmeca?

En Tantita Tinta siempre nos hemos caracterizado por ir más allá de los titulares. Esta vez, pusimos la lupa sobre uno de los proyectos insignia de la actual administración: la Refinería Olmeca, mejor conocida como Dos Bocas. Y es que las cifras recientes han dejado a más de uno con la ceja levantada, pues los números simplemente no cuadran con las promesas iniciales.

Cuando se presentó el proyecto, se nos dijo que la construcción tendría un costo de unos 8 mil millones de dólares, lo que al tipo de cambio actual equivaldría a cerca de 160 mil millones de pesos. Sin embargo, la realidad ha sido bastante más pesada para el presupuesto nacional. Tras diversos ajustes y prórrogas, el costo real se ha disparado hasta triplicar la cifra original, superando los 480 mil millones de pesos. ¿Cómo llegamos aquí? Es la pregunta que resuena en los pasillos económicos del país.

Operación a ritmo de tortuga

Más allá del presupuesto, hay otro dato que no podemos ignorar: la capacidad operativa. Según información oficial proporcionada por Pemex, el complejo en Tabasco está trabajando apenas al 41% de su capacidad instalada. Para un proyecto de tal magnitud, diseñado para alcanzar la soberanía energética, este porcentaje resulta, cuando menos, preocupante.

¿Por qué esta baja productividad? Desde la paraestatal se ha señalado que la variación y la inestabilidad en el procesamiento se deben a una combinación de factores:

  • Mantenimiento programado: Ajustes técnicos necesarios para la puesta a punto de una maquinaria tan compleja.
  • Incidentes operativos: Pequeños contratiempos que, aunque se presentan como algo común en la industria, han afectado el flujo continuo de refinación.

¿Qué significa esto para nuestro bolsillo?

Para nosotros en Tantita Tinta, lo relevante no son solo los tecnicismos, sino lo que esto implica para el mexicano de a pie. Una refinería que no opera al 100% significa que el objetivo de reducir la dependencia de gasolinas importadas se posterga. Si el complejo no está refinando el crudo al ritmo esperado, el suministro nacional sigue dependiendo de los mercados externos, lo cual mantiene la volatilidad en los precios de los combustibles que pagamos cada que vamos a la gasolinera.

Es un hecho que poner en marcha una refinería de esta escala es un reto de ingeniería monumental, pero los contribuyentes merecen claridad. La transparencia en el gasto y la eficiencia en la operación son piezas clave para que el proyecto deje de ser una “promesa a futuro” y se convierta en una realidad que impacte positivamente en la economía nacional.

Seguiremos monitoreando el avance de Dos Bocas. Estaremos atentos a ver si, en los próximos meses, estas cifras de capacidad operativa logran estabilizarse y si el techo presupuestal finalmente se mantiene donde está. Mientras tanto, nos queda la duda: ¿cuánto más le costará a México este gigante de acero?

Fuente: El Universal


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