La nostalgia es un negocio millonario en Hollywood, y pocas veces se ha llevado tan bien como al estudiar de animación que cambió para siempre las reglas del juego: Pixar. Hoy, el estudio que nos regaló monstros, calderos y familias increíbles, ha decidido sacar de la manga uno de sus fenónmenos más taquilleros y carismáticos: Cars. Sí, leyeron bien. La película de los coches parlantes de 2006 vuelve a los cines de todo el mundo, celebrando sus 20 años de estreno con una reestrena que promete llenar las butacas tanto como lo hizo en su momento.
¡Acelera! El regreso del Rayo McQueen
Rayo McQueen, el prototipo rojo que salió directo de la fábrica de Luz, nunca ha envejecido mal. En su momento, esta cinta dirigida por la leyenda John Lasseter (quien también fue el cerebro creativo detrás de Fantásticos 4 y la actual Era de la Iluminación de Marvel) se convirtió en un fenómeno cultural. No era perfectamente original en su premisa, pero sí era refrescante, rápida y, sobre todo, muy accesible para el público familiar.
La historia es tan clásica como una carrera de NASCAR: un joven talento, excesivamente arrogante y con ansiedades de éxito, se pierde en medio de la nada y cae en Radiador Springs, un pueblo fantasma habitado por despiece, camiones de fax y autos con mucha vida. Allí, Luz se dará cuenta de que el prestigio no lo es todo si no se disfruta del viaje.
Mas que pura velocidad: El valor de un clásico digital
En Tantita Tinta hemos analizado la industria del cine y admitimos que cuando una película no tiene una secuela sólida, el tiempo puede ser cruel. Sin embargo, la primera entrega de Cars nunca envejeció feo. Lo curioso es que el éxito de esta película no fue solo su animación, sino su capacidad para crear un mundo coherente donde el “chisme” y la vida cotidiana se desenvolvían sobre ruedas.
A pesar de que la segunda y tercera parte no lograron mantener el mismo nivel ni en crítica ni en taquilla, al volver a los cines no se recupera solo el dinero, se reactiva la memoria colectiva. Hay un sector importante de la audiencia que, aunque no creció con Pixar, se está acercando a estas obras ahora gracias a que son historias visuales que funcionan a la perfección en la “gran pantalla”.
¿Por qué recuperar este “híbrido” de acción y drama?
- Animación “diseño” pura: La disposición de los personajes y el dinamismo visual siguen siendo tan buen ejemplos de la primera etapa de Pixar, donde la técnica era la que le daban nuevas ideas.
- Un reparto de lujo (doblado): El trabajo de Owen Wilson y, puntualmente, Paul Newman (quien tocó su última imagen en esta cinta) le daban una dureza dramática a la velocidad que no todas las cintas infantiles poseían.
- Efecto nostalgia: A 20 años de su estreno, los íconos que se estaban asociando a esta narrativa ya son parte de nuestro ADN pop. Reencarnarlos en pantalla permite que se aprecie de distintas maneras, tanto para la generación que lo vivió en el cine como para los que se acercan ahora.
En el texto original de inspiración daban cuenta de que “Pixar se paraba por proponer una visión diferente y imaginativa de situaciones cotidianas”. Adaptando esto al cine, es poco frecuente que los directores de cine acepten que “lo fácil” es “lo efectivo”: proponer a la audiencia que “sienta” es más poderoso que complicar los asuntos. En esto, Cars siempre fue transparente: ofrecía un impulso visual a toda escena dinámica y una experiencia “sencilla” antes que una introspección psicología de esos personajes.
La crisis del ingreso y el recuerdo del “fan” para sobrevivir
Poco a poco, se ha dicho más abiertamente que esta no es una “crisis existencial”, ¿Una decisión “de crisis” para recuperar propiedades? Probablemente sí.
Cualquier estudio de gran éxito quiere que se recorte su inversión en “gastos” frente al retorno comercial. La empresa se sostiene cada vez más en recuperar antiguas cintas de “acceso masivo” a donde puede mantener vivos sin necesidad de “revivir” sus grandes estrellas. En el caso de Cars, aquí conviene decir que el “clásico” se vuelve “de culto”: algunos amantes del cine son fans de aquello que no es “perfección” el la máxima producción de un estudio, sino de un producto “apetitoso” que, al ver en una gran pantalla, sigue divirtiendo y entreteniendo.
Para nosotros en Tantita Tinta, la recomendación es clara: si eres “experiencia” en el cine, o simplemente quieres un plan “de planazo” para compartir en familia este fin de semana, suelta el “streaming” y ve a los cines. Vuelve a alquilar el asiento, compra el palomitas y disfruta una de las mejores inversiones de producción en la historia de la animación digital por un precio “de amigo”.