El Mundial que no ignora la realidad: Un llamado desde el corazón
En Tantita Tinta creemos que el deporte debe ser una plataforma para la empatía, y hoy, en pleno ambiente mundialista, un mensaje nos sacude la conciencia. Gustavo Hernández, un padre que cambió los pinceles de su oficio de pintor por el dolor y la incansable labor de buscar a su hijo, Abraham Zeidy Hernández del Razo, desaparecido desde 2024, ha alzado la voz de forma valiente hacia nuestra Selección Mexicana.
Mientras el país se detiene para ver rodar el balón y millones de aficionados celebran los goles de nuestra selección, hay familias que viven en un eterno impasse. Son más de 133,000 personas desaparecidas en México, una cifra que duele, que pesa y que no se puede ocultar bajo el tapete de la fiesta futbolera.
De la cancha a la realidad: El mensaje de un padre
Gustavo no le pide a los jugadores que resuelvan la crisis de seguridad, ni que actúen como policías. Les pide algo mucho más profundo: humanidad. En una carta abierta que ha conmovido a las redes, el señor Hernández apela a los seleccionados como figuras públicas y referentes nacionales para que usen su micrófono, ese al que las familias buscadoras a veces no tienen acceso.
“No hay lucha más humana y dolorosa que dedicarle la vida a buscar a nuestros hijos”, escribe Gustavo, quien recuerda que, antes de este drama, lo único que deseaba era preparar las hamburguesas favoritas de Abraham. Hoy, ese sencillo ritual familiar ha sido reemplazado por la búsqueda incansable en campos, ciudades y desiertos.
La lucha en las calles y la represión en los estadios
El contexto no es menor. Las familias buscadoras han intentado llevar sus mantas y fichas de búsqueda a las cercanías del Estadio Azteca, buscando visibilidad ante las cámaras de todo el mundo. Sin embargo, la respuesta ha sido, en ocasiones, hostil. Gustavo denunció que, en lugar de empatía, han sido recibidos por granaderos y grupos de choque que, según él, intentan provocar enfrentamientos para deslegitimar su lucha pacífica.
Para nosotros en Tantita Tinta, es fundamental destacar este punto: el activismo de estas familias busca, ante todo, que la crisis de desaparecidos no sea ignorada por las autoridades ni por la sociedad. Piden que el fútbol sea un espacio donde la dignidad y la memoria también tengan lugar.
Un equipo con el poder de hacer la diferencia
La carta es dirigida nominalmente a cada uno de los convocados, desde Guillermo Ochoa en la portería hasta Santiago Giménez y el resto de los delanteros. El mensaje es claro: si los seleccionados son capaces de unir a un país entero bajo un mismo sueño mundialista, también tienen la capacidad de enviar un mensaje de solidaridad que podría cambiar el rumbo de muchas búsquedas.
- El objetivo: Que las autoridades dejen de reprimirlos y que la afición abrace la causa de las personas desaparecidas.
- La esperanza: Que el deporte sirva para visibilizar la herida abierta que México necesita sanar.
- La petición: Un gesto, un pronunciamiento o un simple acto de acompañamiento de quienes hoy tienen la atención del mundo.
En el camino hacia la gloria futbolística, el llamado de Gustavo nos recuerda que, más allá de los trofeos, el verdadero triunfo como nación está en no dejar a nadie atrás y en exigir que la paz vuelva a cada recámara, a cada mesa y a cada hogar mexicano. Ojalá que, como dice el señor Hernández, este Mundial sea también un espacio donde México demuestre que, como país, podemos cuidar de los nuestros.
Fuente: Sopitas Cosas