¿Quién cuida lo que vemos? El polémico plan del gobierno para ser el ‘tribunal de la verdad’

¿Hacia dónde va la libertad de prensa en México?

En Tantita Tinta siempre nos hemos tomado muy en serio el derecho que tienes a estar bien informado. Por eso, no podemos pasar por alto el reciente ruido que se ha generado en torno a los nuevos lineamientos para los derechos de las audiencias, impulsados por el Ejecutivo federal. Según voces en el Congreso, estamos frente a un intento directo de controlar la narrativa nacional y convertir al gobierno en una especie de “tribunal de la verdad”.

El diputado Miguel Ángel Monraz Ibarra, quien preside la Comisión de Radio y Televisión, puso el dedo en la llaga al señalar que estas medidas no son solo una cuestión técnica; son un riesgo latente para la autonomía editorial y la independencia de quienes hacemos periodismo. ¿El argumento? Que las reglas actuales son ambiguas, subjetivas y abren la puerta a que el gobierno actúe como juez, parte y hasta espectador de los contenidos que tú consumes en tu computadora o en el celular.

El fantasma del control y la censura

No es un tema menor si consideramos el contexto reciente. La desaparición de organismos autónomos, como el INAI y el Coneval, ha dejado a muchos ciudadanos con el Jesús en la boca, temiendo que la transparencia se convierta en una pieza de museo. Monraz Ibarra es claro: no podemos normalizar los ataques sistemáticos a la libertad de expresión.

“Hoy puede ser una televisora, mañana un periódico y después la red social de cualquier ciudadano”, advierte el legislador. En Tantita Tinta analizamos este panorama y nos queda claro que el miedo no es infundado. La historia nos ha enseñado en otros países que, cuando el gobierno decide qué es “información” y qué es “opinión”, la verdad suele ser la primera en salir perdiendo.

¿Quién vigila al vigilante?

Una de las preguntas más incómodas que surge en este debate es sobre el famoso derecho de réplica. Si el gobierno exige a los medios un código ético y una precisión absoluta, ¿por qué no aplica el mismo rasero para las conferencias matutinas? El diputado señala que, irónicamente, las mañaneras se han convertido en una tribuna donde, muchas veces, se descalifica a quienes ejercen el oficio periodístico, sin otorgar espacio para la contraparte.

La propuesta es clara: no queremos que el gobierno dicte la línea editorial. Al final del día, los jueces definitivos deberían ser los ciudadanos. Tú tienes el poder de decidir qué canal sintonizar, qué nota leer o qué estación de radio escuchar. La libertad de elección es, quizá, la herramienta más poderosa que tenemos frente a la sobrerregulación.

¿Es el Congreso el foro adecuado?

Frente a la consulta pública en línea, que muchos consideran una “farsa” por carecer de un verdadero espacio para el debate, la Comisión de Radio y Televisión ha convocado a las autoridades a presentarse en el Congreso este 17 de agosto. El objetivo es sencillo pero urgente: explicar los alcances de estos lineamientos y garantizar que cualquier regulación respete el 100% de la autonomía editorial.

En Tantita Tinta seguiremos pendientes de este tema. No se trata de estar en contra de mejores contenidos para la audiencia —porque claro que los queremos—, sino de asegurar que la libertad de prensa no sea el precio a pagar por ello. La información es un bien público y defenderla es chamba de todos.

Fuente: El Universal


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