Tecnología vs. Derechos Humanos: El nuevo polémico plan del ICE
El debate sobre la gestión migratoria en Estados Unidos acaba de subir de tono, y no precisamente de una forma amable. En Tantita Tinta hemos puesto el ojo sobre una reciente licitación del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) que ha dejado a más de uno con el Jesús en la boca: el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) está considerando adquirir guantes capaces de lanzar descargas eléctricas. Sí, así como lo lees.
La propuesta contempla una inversión de hasta 20 millones de dólares —unos 400 millones de pesos mexicanos, aproximadamente— para hacerse de unos dispositivos llamados CTG-5 G.L.O.V.E. La idea, según la narrativa oficial, es tener herramientas de “desescalada” para controlar situaciones peligrosas. Pero, ¿a qué precio?
¿Cómo funcionan estos “guantes de choque”?
Estos guantes tácticos no son cualquier accesorio de patrullaje. Funcionan con un interruptor que, al entrar en contacto directo con la piel de una persona, libera descargas que oscilan entre los 324 y los 380 voltios. Para que te des una idea, el sistema puede aventar hasta 30 descargas por segundo. El fabricante, Compliant Technologies, asegura que el dolor generado es suficiente para que alguien obedezca en menos de tres segundos, sin dejar marcas visibles o quemaduras.
Aunque el manual técnico sugiere no usarlos por más de 15 segundos seguidos y prohíbe su aplicación en niños, adultos mayores, personas embarazadas o con marcapasos, la preocupación es latente. Para nosotros en Tantita Tinta, la gran duda es: ¿quién vigila que estas reglas se sigan al pie de la letra en el calor del momento?
La controversia está servida
Las voces críticas no se han hecho esperar. Defensores de derechos humanos, como la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU), han alzado la voz. Jenn Rolnick Borchetta, subdirectora del organismo, no se guardó nada al señalar que el ICE no tiene precisamente un historial impecable en cuanto al uso de la fuerza. La idea de que un agente pueda aplicar descargas eléctricas con solo presionar un botón es, según los expertos, una receta perfecta para el abuso.
Del otro lado, algunos defensores del equipo argumentan que estos dispositivos son una ventaja para agentes que no tienen la fuerza física para someter a alguien, comparando la descarga con un simple “piquete de abeja”. Sin embargo, incluso quienes apoyan la tecnología reconocen que sin una capacitación estricta y políticas de regulación blindadas, el riesgo de que esto se salga de control es altísimo.
¿Qué sigue ahora?
Hasta el momento, ni el ICE ni la empresa fabricante han dado una postura oficial ante la presión pública. Se espera que el contrato se haga público próximamente, con miras a que estos guantes lleguen a las manos de los agentes en marzo del próximo año. Mientras tanto, la comunidad migrante y las organizaciones civiles se mantienen en alerta, cuestionando si la modernización de los cuerpos policiales debe pasar obligatoriamente por aumentar la capacidad de infligir dolor.
En Tantita Tinta seguiremos dándole seguimiento a este tema. Porque, al final del día, la tecnología debe servir para proteger, no para añadir una capa más de miedo a quienes ya están en una situación de vulnerabilidad extrema.
Fuente: WIRED en Español