¿Qué es realmente el fenómeno que nos trae de cabeza?
Si últimamente sientes que salir a la calle es entrar en un videojuego de supervivencia —entre inundaciones que paralizan la ciudad, relámpagos que parecen sacados de una película de terror y un clima que no sabe ni qué quiere—, no eres tú, es el planeta. En Tantita Tinta sabemos que el clima nos tiene a todos con el Jesús en la boca, y las noticias recientes sobre el fenómeno conocido como ‘El Niño Godzilla’ no ayudan a mantener la calma.
¿De qué trata este alboroto climático?
Para no hacernos bolas, el fenómeno de El Niño ocurre por una interacción compleja entre el océano y la atmósfera. Ocurre cada cierto tiempo (entre dos y siete años) y altera el clima a nivel global. Mientras que aquí nos pega con lluvias torrenciales y una actividad ciclónica digna de preocupación, en otras partes del mundo, como África, puede provocar sequías extremas que afectan duramente la agricultura y la pesca.
¿Cómo sabemos que se acerca? Gracias a una red de boyas oceánicas en el Pacífico Ecuatoriano. Estas valientes miden la temperatura del mar; si el agua está más caliente de lo normal, tenemos a El Niño en la puerta. Si está más fría, se trata de La Niña. Sencillo, ¿no? Pues no tanto, porque la intensidad es la que realmente hace el drama.
Las categorías del desastre
Según lo compartido por expertos de la CONAGUA y la UNAM, no todos los ‘Niños’ son iguales. Existen cuatro categorías basadas en qué tanto sube la temperatura del mar:
- El Niño Débil
- El Niño Moderado
- El Niño Fuerte
- El Niño Muy Fuerte (o el temido ‘Niño Godzilla’)
El término ‘Niño Godzilla’ no es un invento para vender notas; es el nombre que se le da a eventos de gran magnitud, como el vivido entre 2015 y 2016, cuando la temperatura del mar subió 2.5 grados Celsius por encima de su promedio. Fue un caos total.
¿Qué nos espera para finales de 2026 y principios de 2027?
El equipo de Tantita Tinta revisó los datos más recientes y la situación es para prestar atención. Después de un periodo donde predominó La Niña (que nos dio un respiro con temperaturas más frescas), el calentamiento global ha acelerado el ritmo. En junio de 2026, el Pacífico alcanzó los 29.2 grados Celsius, una cifra que nos pone al borde de repetir la historia de 2015, cuando se rozaron los 29.4 grados.
Las proyecciones no son precisamente un picnic: hay un 63% de probabilidad de que entre noviembre de 2026 y enero de 2027, el ‘Niño Godzilla’ nos pegue de frente. Esto se traduce, principalmente, en lluvias más intensas y una mayor formación de ciclones tropicales.
¿Estamos listos o de plano no?
Aquí es donde viene la chamba difícil. Las lluvias recientes en la CDMX ya nos dejaron claro que nuestra infraestructura, incluyendo obras recientes donde se invirtieron millones de pesos, todavía sufre ante la naturaleza. Cuando el agua decide caer, se nos inunda el Metro, se cierran las calzadas y el tráfico se vuelve un viacrucis eterno.
La pregunta real es: ¿están las autoridades capitalinas y federales preparadas para un fenómeno de esta magnitud? La historia nos dice que el mantenimiento preventivo y una mejor planeación urbana son urgentes. Por lo pronto, en Tantita Tinta te recomendamos estar atento a los avisos oficiales, tener tu mochila de emergencia a la mano y, sobre todo, no confiarse cuando el cielo se ponga gris.
Fuente: Sopitas Musica